miércoles, 2 de octubre de 2019

Hashtag #olimpia68



Llegaban algunos mensajes y memes sobre unas broncas de bandas en la ciudadela, palomilla se les llama a esos vaguillos que se la pasan escuchando música, molestando a las chamacas que transitan por ahí, tomándose sus cheves y quemándole las patas al diablo.

Al mismo tiempo aparecían memes del bocón del presidente y sus temores de que los mensajes manifiestos que habían circulado por twitter y luego como capturas de pantalla en WhatsApp fueran a crear fanatismo en todos esos jóvenes que la daban like a citas rojillas, o sea aquellas que hablaban de la URSS, de Cuba, de la revolución que retiraba privilegios a unos cuantos y dejaba en igualdad al resto de la población, que hablaban del lucro social y de las teorías de conspiración sobre rusos extendiendo su ideología en la deep web y haciendo crepypastas sobre consecuencias desastrosas que no habían todavía ocurrido, pero que era completamente probable que sucedieran.

Los MP3´s de los padres no se habían actualizado, los rucos seguían escuchando música de hace muchas décadas, toda aguada y aburrida. Nosotros ya intercambiábamos canciones de grupos ingleses, que sonaban más aceleradas y psicodélicas, también nos mandábamos giffs con citas todas estrambóticas como “prohibido prohibir”, “amor y paz” con fondos animados y algunos en Insta, le metían música. Los menos pipirisnais ya te insistían que oyeras canciones de nueva trova y otras que decían que eran de protesta, no pegaban mucho porque se oían como gritones agarrando a arañazos la lira.

El caso es que se empezó a hablar de cambios, los tuitazos que llegaban de la chaviza francesa saliendo a las calles y pidiendo apertura, wifi gratis, portales de noticias sin suscripciones caras, internet sin límite para videos, los gamers pedían libre acceso con sus consolas, música o streaming sin censura, intercambio de PDF’s y libros digitales con traducción simultánea del ruso, del alemán, del inglés, etcétera. Nosotros empezamos a decir ¿por qué no?, si hay “primavera francesa”, que aquí haya siquiera “otoño mexicano”.

Y luego empezó la publicidad para las olimpiadas, no podías ver una canción o video de fail army, completo sin que te apareciera el logo 68 estriado y diciendo que México le daba la bienvenida a todo el mundo, sin botón de “saltar anuncio”, esas eran imposiciones gandallas.

Total, se organizó el despapaye en las tres culturas, quedamos de vernos para llegar en tole o en camiones de primera y segunda, de plano algunos llegarían cocodrilos. Los que no pudieran llegar verían el speech en transmisiones en vivo, la idea era retuitear todo, sin bronquitis.



Pero empezaron a llegar mensajes de que Tlatelolco no era seguro, de que le habían robado el celular y los audífonos a uno, que le habían arrebatado la Tablet a otro, que algunos eran gorilas vestidos de civil… nos dijeron que tapáramos la cámara frontal de todos los celulares porque nos los estaban hackeando, lo último que algunos vieron fue el hashtag #olimpia, hubo ratos de que ya no llegaba ninguna red de wifi y casi para todos se apagaron los datos. Los que alcanzaron a grabar la bengala que cayó en medio de las tres culturas, ya no pudieron postearla y para entonces ya ni el waze nos alcanzaba a decir cómo estaban las vialidades alrededor, se habló de camiones con gorilas y güeyes que traían todos un guante negro en el puño izquerdo y se oyeron balazos……

 - Pérate Abue, algo ya no me checa, ¿qué modelo era tu celular?

- “mimeograph”

- Google dice que no hay un celular con ese modelo y que no mandaría WhatsApp sino hojitas impresas.

- ¿Te sigo contando pues?

- ¿falta mucho para lo final?

- A la fecha no ha terminado.

-Entonces ya no, Abue.

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