jueves, 1 de febrero de 2018

Tu león asignado

“Conocí un domador que era presa del temor ante su león, ¡vaya gracia!”
Nacha Pop

León todos tenemos asignado uno, algunos deciden domarlo, desde el primer instante, lo confrontan para que obedezca, sin importar los medios, el fin es el obedecimiento, que el león se someta a los caprichos del domador, que parezca un animal tierno o que haga muecas semi humanas para que el público se sorprenda y admire el temperamento del domador, su valor, su imposición y coraje, que el público asuma que el león reconoce un líder, que convencido se pone a sus pies y con lealtad infinita atiende las arbitrarias y superficiales órdenes de su domador, aunque en realidad no haya tal lealtad sino un choque eléctrico de gran voltaje como estímulo castigador.

He visto quienes se paralizan ante la presencia de su león, aquellos que se llenan de pánico y siguen el consejo de que si no se mueven, su león no los verá y no los atacará, tal catatonia los puede llevar a la muerte, pero una muerte en la que no tienen que luchar, sienten que ganan la batalla evadiéndola.

No falta quien subestima a su león, quienes en su inconmensurable soberbia lo quieren tocar y acariciar como si fuera un felino doméstico que se rendiría ante su sola presencia, ignorando que la naturaleza salvaje del león y su velocidad de pensamiento combinada con su actitud defensiva e impulso de cazador representa un riesgo vital y un final precoz.

Imagen tomada de la biografía en facebook de Caroline Walls 


Otros piensan que el león ya es un privilegio per se, así que disfrutan encerrándolo en una diminuta jaula, ya no importando lo que eso signifique para el león, se vuelve un objeto para presumir, - yo tengo mi león, no necesito domarlo, dominarlo ni educarlo, lo tengo y ya, es mío -, ha sucedido que la jaula queda chica, pero no importa, sin empatía a su león, no les interesa si debió crecer o si su naturaleza le indicaba caminar, correr o simplemente retozar estirándose,  nada de eso le importa a este tipo de dueños, sino presumir que el león es de su propiedad, y que no tiene función, rol, pulsión ni expectativa que alcanzar.

Pero los hay peores, los que ni ver a los ojos a su león se atrevieron, pues no buscan la majestuosidad de la fiera en vida, les interesa su pelaje, su cabeza, también lo quieren para adorno, pero adorno inmóvil, seco, disecado mejor dicho y no me refiero al taxidermista, sino al que contrata sus servicios, aquel que reúne trofeos como piezas inermes del pasado, adornos sin vida, sin presente, el pasado capturado de cruel manera y separado de toda sustancia, león reducido a cascarón: vacío, frágil y desechable.

Aunque tampoco se puede sobrestimar, asignarle un valor diferente al que le corresponde, porque al no tener presente su origen salvaje, su domesticación imposible ni su reducción a ornato, tampoco se puede esperar que tenga personalidad propia, dominante ni inteligencia superior o permanencia imperecedera, quienes le asignaron un valor superior, sólo se llenaron de expectativas fugaces y con éstas se quedaron.

Solamente ese hombre introvertido y de bajo perfil de quien poco se sabía pero que no pasaba inadvertido, de quien se dudaba inclusive que haya tenido asignado un león, tuvo la paciencia y sabiduría para tratarlo en su justa dimensión, sin intentos de dominar por sometimiento, sin paralizarse por miedo, sin aproximarse imprudentemente, ni presumirlo, sin arrebatarle el alma para coleccionarlo como trofeo y sin idealizarlo. Cuentan los que saben, que lo veían caminar a su lado, a sensata distancia, sin obligarle a seguir una ruta particular, cuidando que se alimentara, que saciara su sed, que tuviera sus pausas para descanso y hasta sus momentos de ausencia, cuidándose el uno al otro y cuidándose el uno del otro, aprendiendo de su naturaleza y permitiéndole avanzar a su ritmo, en un viaje que lo hizo más sabio, paciente, valeroso y prudente, sólo se sabe que el león llegó a su promedio de longevidad y más que un trofeo, el hombre tuvo lecciones y una apacible existencia.


Imagen tomada de la biografía en facebook de Caroline Walls


Dime estimado lector, estimada lectora, ¿para ti qué es lo que tu león asignado representa?

lunes, 22 de enero de 2018

El alma y su oscurecida noche


Un poema de los años 1500 de nuestra era, magistralmente presentado y encriptado por el místico San Juan de la Cruz, a manera de un amor de pareja y su lucha por encontrarse sin ser vistos hasta fusionarse, como analogía del camino espiritual que deberá recorrerse liberándose de los deseos, apegos de la frivolidad de los sentidos y hasta del intelecto. A partir de la lectura del poema se ha vuelto casi un lugar común hablar de la noche oscura del alma, como ese trayecto que todos o casi todos tenemos que pasar con esfuerzo y sacrificio para buscar la perfección.

Y es que la vida bien podría gozarse como tobogán, como un eterno desliz o como nadar de muertito, dejarse llevar por la corriente o hacia donde el viento sople, muchas veces ante la complicidad de la multitud, bajo el supuesto adagio que dice “millones de personas no pueden estar equivocadas”, entonces andar por los senderos caminados representa certeza, aceptación filiación y menos esfuerzo, así es como las hormigas y los roedores encuentran su alimento, su protección o su trampa.

Atreverse a despegarse de la masa, a dejar de mirar los pies polvosos que sólo pisan por donde los demás pisaron sin cuestionarse el rumbo, preguntarse si hay algo más que estas dimensiones, si en el cenit la cantidad de espacio es mayor que hacia el nadir. Salirse de la fila, abrir una vereda, ahí donde para los demás parece inhóspito, pero la necesidad de exploración y descubrimiento hacen un llamado a intentar y luego de ese llamado ya nada es igual. Ahí es donde el alma fue tocada por una poderosa fuerza que ya no permite renunciar. Entonces el camino que ya no es fácil ni convencional, deja de depender de lo finito de las certezas básicas  (ver http://jesusorduna.blogspot.mx/2015/07/certezas-ese-poderoso-punto-debil.html) y se abre a un infinito mundo de posibilidades, inciertas, pero infinitas.

Entonces se abre el camino, entonces se toma la decisión de salir, entonces se puede alcanzar iluminación y la unificación.

Y eso es lo que planteó hace cinco siglos San Juan de la Cruz: recorrer los tres caminos; a) la vía purgativa: (las dos primeras estrofas): Liberar al alma de sus pasiones, purificarse de sus pecados a través de la negación de los sentidos e intelecto.

Vía iluminativa: (3ª y 4ª estrofas) el alma se llena de la luz de la fe, que marca el camino seguro hacia Dios.
Vía unificativa (5ª y 6ª estrofas) unión entre alma y Dios, como el desapego de todo lo material y hasta del cuerpo físico.

La noche se representa como la oscuridad de los sentidos, ese esfuerzo y sacrificio que el alma (como espíritu no corpóreo) llevará a cabo para alcanzar la perfección que le permita elevarse hacia Dios, así la noche no es un tiempo, es un lugar. Y cuando San Juan de la Cruz utiliza el verbo salir, la interpretación mística se orienta a liberarse del cuerpo, al decir que se sale de noche y en secreto, subraya el modo íntimo de este cambio, paradójicamente ese salir, se refiere a un universo, pero a un universo interior.



Quizás el término que más me llama la atención y que tiene que ver con la incapacidad que tenemos de organizarnos y de acumular objetos, es el de “casa sosegada”, decir que sale, dejando la casa sosegada, tiene que ver con el orden, en lo físico, que refleja paz en el alma, dejar la casa sosegada es estar lejos de tentaciones mundanas.

Por eso es que aquellos momentos donde mayor soledad se siente, cuando aparentemente ninguna opción es elegible, cuando lo mundano material y superficial ya no te satisface, cuando el llamado se interpreta como salir a tu universo interior, el cambio no es una amenaza, quizás sólo los tropiezos en el camino, cuando ya no hay retorno porque el llamado es irrenunciable, estás entrando a tu noche oscura del alma.


NOCHE OSCURA DE SAN JUAN DE LA CRUZ
1. En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.
2. A oscuras y segura,
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
3. En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
4. Aquésta me guiaba
más cierto que la luz de mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
5. ¡Oh noche que guiaste!
¡oh noche amable más que el alborada!
¡oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
6. En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.
7. El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.
8. Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
FIN

viernes, 6 de octubre de 2017

Resiliencia

En los dos textos anteriores uno sobre Primeros Auxilios Psicológicos y Autocuidado de rescatistas el otro, se menciona casi indirectamente el término resiliencia, en particular en las estrategias para potenciarla, así que vale la pena detenerse en su definición.

Resiliencia es un término de la física que se refiere a la capacidad que tienen algunos materiales para mantener su forma luego de sufrir presión. En Psicología se retoma como la capacidad de recuperarse sin secuelas de un incidente crítico. Se le identifica como un logro de adaptación positiva, como el afrontamiento de actividades de desarrollo a pesar de experiencias que son circunstancias de riesgo. Las actividades de desarrollo o patrón evolutivo son aquellas eventos que pueden ser trauma o dolorosos pero que son parte de la vida, es decir, cambios o pérdidas que son parte de la vida.

El ciclo de la vida (retomado por la Psicología pero esta vez de la Biología, como reproducirse y dar vida a otro ser), provoca crisis evolutivas, éstas son esperables en las personas, como pasar la adolescencia, quedarse sólo cuando los hijos se van. Junto a las crisis evolutivas, se enfrentan también las crisis normativas, aquellas que no son esperadas como desahucio o desempleo. El riesgo es que las crisis en general pueden estacar a las personas o potenciar sus capacidades para superarlas.

La resiliencia tiene como pilares principales la capacidad de establecer relaciones sanas con los demás, los lazos de apego seguros, la confianza, inteligencia, autoestima y autorregulación emocional. Sus componentes básicos son calidez afectiva y apoyo, control y disciplina. Por el contrario, elementos que la perjudican son el maltrato físico, negligencia y abuso sexual en la infancia o adolescencia. La etapa adulta facilita la resiliencia debido a la autonomía obtenida por la persona.

La resiliencia se convierte pues, en los escudos protectores contra daños y riesgos, transformándolos en factores de superación.

Existen factores protectores y factores que inhiben la resiliencia, como ejemplos de factores protectores, se encuentran en Bebés: horarios para comidas y para dormir, en niños: buen desempeño social, escolar y capacidad de logro. A nivel familiar, factores como: tener menos de cuatro hijos, lazo familiares estrechos, existencia de reglas explícitas, control parental y colaboración en tareas domésticas. En el nivel contextual: relaciones positivas con amigos, vecinos, profesores y todas aquellas que aportan soporte emocional. Está demostrado que coadyuvan la práctica de deporte, dormir bien, llevar una dieta equilibrada y sentirse bien con uno mismo.






Los factores que inhiben la resiliencia son: coexistencia de baja autoestima, impulsividad, falta de capacidad para el logro, actitudes pasivas. A nivel familiar: enfermedades y maltrato infantil, en el entorno, la desfavorecen los vecindarios marginados y con violencia, falta de espacios para el esparcimiento, ocio, consumo de alcohol, o drogas, retraimiento social, rumiación de ideas.

Para fomentar la resiliencia, primero se debe aceptar que todos podemos serlo, mediante una actitud positiva al afrontar un problema a partir de la fórmula yo tengo, yo soy, yo puedo.

Yo tengo (por ejemplo apoyos externos): una familia que me quiere, amigos que me apoyan.
Yo soy (fuerza interior): Tranquilo, agradable, responsable de mis actos, seguro.
Yo puedo (capacidades interpersonales y resolución de conflictos): hacer una tarea  y terminarla, expresar sentimientos y pensamientos, generar nuevas ideas, controlar mis impulsos, pedir ayuda cuando la necesito.




Imagen tomada de https://changingwinds.files.wordpress.com/2016/07/nuture-1.jpg

De esta forma podemos resumir que la resiliencia es una capacidad que todos podemos desarrollar y promover mediante hábitos personales, familiares y cuidando entornos sociales, primero para prevenir la adaptación a las crisis evolutivas y estar preparados para superar las crisis normativas y eventos estresantes.

martes, 26 de septiembre de 2017

Auto cuidado en intervinientes de Primeros Auxilios Psicológicos


El interviniente que otorga Primeros Auxilios Psicológicos se enfrenta a diversos riesgos*:

1.- Contacto continuo con el dolor extremo de afectados directos e indirectos
2.- Aunque nos demos cuenta que ni los afectados ni nosotros mismos tenemos control, todos estamos expuestos, pero el contacto con evento crítico nos lo recuerda más frecuentemente.
3.- Aplicar los Primeros Auxilios Psicológicos nos confronta con las muertes inesperadas (nos hace pensar qué hubiera pasado si yo estuviera del lado de los atendidos), nos genera ansiedad y estrés.
4.- Aunque ayudemos a las personas, tenemos conciencia de que no todos los incidentes críticos  se reparan al 100%.
5.- En incidentes críticos relacionados con violencia física de unas personas sobre otras, puede afectar nuestra visión de la vida, es decir, toparnos con una realidad de terrorismo o crueldad inusual en el comportamiento esperado en los ciudadanos.

A la par de los riesgos, están las consecuencias:

1.- Visión de la vida con una perspectiva de que puede ser dura, violenta, injusta.

2.- Estar en contacto con personas que sufren, nos provoca sufrimiento también si bien la empatía es necesaria para ayuda a las personas a formular sus necesidades, se convierte en arma de doble filo, nos hace vulnerables, no nos permite tomar distancia suficiente.
Síndrome de desgaste por empatía: uno debe estar consciente de sus elementos para prevenir y cuidarse:
                1.- Experiencias traumáticas previas no resueltas (antes de dedicarse a otorgar Primeros Auxilios Psicológicos)
                2.- Estrés traumático secundario, desarrollado porque recogemos la exposición indirecta al dolor.
                3.- Cansancio y agotamiento, desgaste continuado por jornadas excesivas.
Signos de alerta:
                Físicos: fatiga, dolores musculares, gastrointestinales, insomnio.
                Psicológicos: Irritabilidad, mal humor, agresividad, ansiedad, frustración.
Desempeño de tareas: dificultades para la concentración, procrastinación, ausentismo.
Aislamiento: mostrar menos comunicación, dificultades para comunicación fluida.

Tres acciones para prevenir el Síndrome de desgaste por empatía
1.- Rutinas diarias, como hábitos cotidianos, no necesariamente durante el incidente:
Para potenciar la resiliencia:
Planear el día con tiempos de descanso y desconexión.
Mantener contactos sociales (amigos, familia, vecinos)
Deporte: preferentemente practicarlo al aire libre
Entretenimiento: mantener actividades lúdicas
Contacto con la naturaleza: se ha comprobado que es altamente curativo, genera endorfinas.
Técnicas de relajación y meditación para reducir el estrés y evitar anticipar trabajos
Tener un hobbie (diferente de entretenimiento) un hobbie es una actividad de ocio en la que se profundiza y genera placer.
Estar durante el día al menos 30 minutos al sol, esto ayuda a mantener la salud mental.

2.- Prácticas de autocuidado Post-incidente.
- Ventilación: Es necesario contar y compartir lo que se ha hecho, pero existe el riesgo de contarlo con la familia, entender que ésta no está preparada, así que se debe preguntar si quieren escucharlo o no y los detalles se comparten con quienes participaron en la aplicación de Primeros Auxilios Psicológicos durante el incidente.
-Descompresión: Fase de transición de la crisis a la vida normal, se desarrolla con ciertos rituales que nos anclan a la realidad cotidiana, poner la lavadora, podar el jardín, cepillar al perro, cocinar, etcétera, estas actividades conectan con la normalidad de la vida.
3.- Técnicas grupales de recuperación.
Las técnicas grupales deben abordar la recuperación en equipo y con un facilitador entrenado, recordemos que los Primeros Auxilios Psicológicos se otorgan de forma coordinada con un líder de grupo y éste deberá llevar la estrategia autocuidado y cierre de las actividades.
( para mayor información, consulte el lector interesado las técnicas de debriefing y defusing ).

Ver el dolor de los demás y trabajarlo hace que subordinemos nuestras necesidades, pero debemos tener conciencia de que la energía no es infinita, de no cuidarnos, se pierde una persona importante y preparada.

Imagen tomada de Facebook

Cuídese y déjese cuidar por su equipo y por su coordinador.


 *Texto Basado en el Curso Primeros Auxilios Psicológicos de la Universidad Autónoma de Barcelona.


miércoles, 20 de septiembre de 2017

Primeros Auxilios Psicológicos en caso de sismo

El objetivo de los Primeros Auxilios Psicológicos  es dar apoyo inmediato a la población afectada, para disminuir el impacto del incidente crítico, facilitar la identificación de sus capacidades para hacer frente y encauzar el regreso a la vida normal, contando con esta experiencia para aumentar su seguridad y conocimiento para el futuro.

En niños de 3 a 9 años, lo recomendable es lo siguiente:

Contener, evitar que sigan en llanto o que se salga de control manifestaciones mayores de estrés y ansiedad
Calmar: Permitir que hagan algo que los distraiga, como dibujar, jugar, acercarlo en lo posible a sus juguetes
Informar: cuando su edad ya es mayor a 9 -12 años, se le debe informar lo sucedido con el fin de que no saque conclusiones erróneas, ni asigne culpabilidades.
Normalizar, que no se sientan los únicos que están afectados o que sólo ellos tienen temor, explicar que los adultos también se han afectado aunque no lo demuestren igual.
Consolar, tendrá que aceptar paulatinamente su pérdida, pero debe sentirse seguro y protegido por los adultos que en su vida son significantes como padres, tíos abuelos.

Imagen tomada de http://endimages.s3.amazonaws.com/cache/61/2a/612af45da6c370b2889013dc9744a9d8.jpg

El objetivo de los Primeros Auxilios Psicológicos  es evitar que el Trastorno por Estrés Agudo (que se da por enfrentar un evento crítico, como por ejemplo un sismo, que es de gravedad importante, pero remite en pocas horas) no se convierta en Trastorno por Estrés Postraumático (grave, de respuesta a un evento excepcional, no remite sin ayuda profesional y los síntomas duran más de un mes, requiere ayuda profesional)

En adolescentes se recomienda:

– Entender que ya previamente pueden estar presentando confrontaciones con los adultos, viven a su modo la incertidumbre y estrés, mismo que se suma al que ya traían naturalmente por los cambios que se llevan a cabo a su edad.

–Ayuda mucho dejarlo con sus similares, que se desahoguen y apoyen con los amigos y compañeros de su edad.

–Invitarlos a participar en las tareas de apoyo a los demás, se debe cuidar especialmente que no inicien o se incrementen los consumos de alcohol o drogas (esto igual que con los adultos).

Los adultos deben ser escuchados sobre sus inquietudes y resolver todas las dudas para evitar rumores y que no se genere pánico, darles la explicación de los recursos con que se cuenta, (los albergues, los centros de información, líneas telefónicas, portales informativos, apoyos por las autoridades), explicarles que el susto, el impacto es normal que les dure unos tres días, pero que todo tenderá a normalizarse y que ellos mismos propiciarán el regreso de su vida a la normalidad

Las reacciones normales que pueden presentar los adultos pueden darse en varios campos:

–(cognitivos) aquellos que les hacen dudar de su memoria, de lo que conocen, de la noción del tiempo.
–(físicos), mareos, náuseas, agotamiento, baja energía, temblores, dolor de cabeza, espasmo muscular.
–(conductuales) agresividad, mecerse mucho, gritar, tirarse al suelo, golpearse.
–(emocionales) reacciones de angustia, crisis de ansiedad, miedo, pánico, embotamiento.

Debe tenerse presente que si estos síntomas duran más de cuatro semanas deben consultarse con especialistas para poder superar el incidente crítico.

Los adultos a partir de sus propias capacidades, se deberán integrar a las labores de ayuda y superar el incidente, ya sea apoyando en la distribución de agua potable, víveres, ropa, organizando los espacios para pernoctar, invitándolos a cuidarse, no dejar pasar las horas de comida y tratar de dormir las horas que su cuerpo pida, en caso de que el nerviosismo no los deje dormir, invitarlos a descansar y mantener su higiene personal, todo abona para la salud.

Finalmente debe evitarse que el incidente deje secuelas, habiendo aceptado que todos presentan síntomas o molestias por el incidente vivido, que se sientan seguros y protegidos por los primeros tres días y tiempo después por los apoyos menos cercanos, como folletos, teléfonos de ayuda, líneas de ayuda psicológica, grupo coordinador de apoyos en el albergue y buscar ayuda si pasadas las cuatro semanas, siguen hablando todo el tiempo del incidente, se les repiten en el pensamiento las escenas del sismo, tienen dificultad para conciliar el sueño.
Proponerles que ellos son parte importante de la reconstrucción no solo de sus casas y comunidad, sino de regresar a la vida normal y alcanzar una superación al poder capitalizar la tragedia para estar prevenidos, capacitados para eventos similares, aprender estrategias mínimas de rescate y valorar la maduración y aprendizajes obtenidos para entender que los eventos críticos como desastres naturales suceden, pero la vida continúa.

Con base en el curso Primeros Auxilios Psicológicos de la Universidad Autónoma de Barcelona.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Clásicas de elevador

Ahí iba yo todas las tardes, me habían contratado para hacer el procesamiento estadístico en una oficina del  Gobierno, hoy ya no es confidencial, los resultados ya los he publicado antes en este mismo blog (http://jesusorduna.blogspot.mx/2012/02/estadisticas-penitenciarias-en-mexico.html), por las mañanas estudiaba y en las tardes, me tocaba estar encerrado en esas oficinas casi vacías, nunca conocí cómo era por las mañanas, pero me decían que todo un mercado, pasaban a venderles almuerzo, golosinas, artesanías, carteras, cinturones, bisutería y ventas por catálogo de todo tipo, se escuchaba música de dos o tres radios y un murmullo tan denso que para llamar por teléfono, se tapaban con el dedo índice y con mucha presión el otro oído. Pero a mí me tocaba ir por las tardes, no éramos ni ocho personas en todo el séptimo piso, conocido como el de informática, aunado a que yo tenía acceso a una macro computadora donde se corrían los pesados análisis estadísticos y no se permitía el paso a más personas en ese cubículo.

Así que yo llevaba mi Walkman Sony sport, de color amarillo y ponía con unas pequeñas bocinas algún cassette que yo mismo había grabado, vacié ahí el disco compacto de música barroca de la colección 100 master pieces, the top 10 of classical music 1894-1928, así que dividía mi trabajo en los estados de la república y las estadísticas que podría correr durante esa tarde y a manera que avanzaba el trabajo, el cassette de música pasaba por Strauss: Also Sprach Zarathustra, Adaggieto de Mahler, Filandia de Sibeluis, luego daba un salto en el cambio del pitch a Flight of the bumble bee de Rimsky-Korsakov, que al terminar bajaba nuevamente a la tranquilidad de Thais – meditation de Massenet y coincidía mandar a imprimir en aquellas ruidosas impresoras de matriz de punto con Pomp and circumstance de Elgar, Valse triste de Sibelius y Vienna Blood nuevamente de Strauss, cupieron en aquella cinta Brandemburg Concerto y Air on the G string de Bach, terminaba con Bolero de Ravel y normalmente también los juego de impresión y las gráficas que se imprimían a color, tardaban todo lo que duraba esta última melodía, su “in crescendo” iba al compás del trabajo terminado. No es que yo fuera gran conocedor de la música clásica, sólo que esa selección me hacía buena compañía y daba parsimonia a la jornada de trabajo, me facilitaba la concentración y aislamiento necesario cuando dar un comando equivocado en aquella computadora de dimensiones mayores a las de una computadora personal, podría retrasarse varios minutos para interrumpir el procesamiento del sistema de análisis estadísticos, o peor aún, tener que imprimir de nuevo varias hojas continuas en la impresora de matriz o la impresora inyección de tinta a color, esta última es la que más tardaba. Tampoco es que fuera yo antisocial, pero era necesario ese lapso de soledad de ese séptimo piso.

Imagen tomada de https://victorlopezjaramillo.files.wordpress.com/2010/10/1-sony-walkman-460-100-460-70.jpg



                                                                                                Imagen tomada de https://www.picclickimg.com/d/w1600/pict/263054925665_/10-CD-Set-100-Masterpieces-Classical-Music-1685-1928.jpg


Un aislamiento, con música clásica y puerta entreabierta no es una barrera impasable, así que empecé a recibir una cordial visita en aquellas tares, no recuerdo su nombre, así que la nombraré como Mayra, eran los primeros años de la década de los 90, el nombre queda apropiado, ella del noveno piso, frecuentemente tenía que entregar correspondencia al quinto piso, pero el elevador se detenía siempre en el séptimo y era razón suficiente para pasar a saludarme, la secretaria que nos apoyaba en el séptimo piso, muchas veces me comentaba, - Oye Mayra me preguntó por ti, me dijo que te manda saludos,  -Mayra te buscó en la mañana pero le dije que sólo vienes por las tardes. –Mayra te dejó una rebanada de pastel porque le celebraron su cumpleaños en la mañana, dice que en la tarde viene por su abrazo. Y la verdad es que me caía bien Mayra, alta de pelo largo y muy rizado, originaria de Veracruz, con la sonrisa permanente y la carcajada franca y ruidosa, pero era amistad que no pasaba de eso, una visita cordial en la oficina. No faltaba quien me preguntara si ya había invitado a salir a Mayra, si la había visto el fin de semana, si no la invité a almorzar por la mañana, etcétera. Pero mi agenda estaba muy complicada, eran mis últimos meses como estudiante en la licenciatura, me había comprometido a dar clases de estadística apoyada por computadora, tenía la mente ocupada en el tema de tesis y en las ponencias que tenía que preparar para el congreso en España al que me iría un año después. Me era difícil invitar a Mayra a salir, o al menos corresponder a sus coqueteos y cordialidades.
Pasaban las semanas y el trabajo que se me había encargado estaba próximo a publicarse, empecé a tener jornadas donde el cassette de música barroca tenía que darle la vuelta y alcanzaba a escucharlo una o dos veces, Bolero de Ravel ya no marcaba siempre la terminación de la jornada. al mismo tiempo se me juntaba la entrega de trabajos finales y preparación de exámenes de fin de semestre, al grado que no noté que las cordiales visitas de Mayra habían disminuido.
Una vez terminado el trabajo, en una tarde más tranquila, revisando los archivos que se enviarían a la imprenta y que los colores institucionales fueran los correctos, le pregunté a nuestra secretaría del séptimo piso, por su amiga la del noveno. En primer lugar aclaró que amigas cercanas no eran, que se encontraban algunas veces y que en efecto, ya no había bajado a entregar correspondencia. Un día después me dijo que coincidentemente sobre lo que le había preguntado, se había encontrado a Mayra en Recursos humanos, que estaba entregando una constancia médica acompañada de su mamá y que desde lejos, lo primero que hizo fue preguntarle por mí y dejarme saludos, observó que su mamá inquirió de quien se trataba y porqué dejaba saludos, pero la secretaría del séptimo se despidió y subió a trabajar.
Así que dejé de tener esa cordial visita y recordé que fueron varias las insinuaciones que esquivé para vernos el fin de semana, para que saliéramos, para que tuviéramos alguna cita, pero dado mi momento abrumador de carga de trabajo y fin de último semestre de la licenciatura me hacían ignorar todas las veces que casualmente el elevador se detenía en el séptimo durante su trayecto al quinto piso y se había dado la oportunidad de pasar a saludarme.

Semanas después en una tarde más relajada y con menos presión de trabajo, caminaba yo de un escritorio a otro de mi séptimo piso, des esas tardes que de los ocho que trabajábamos en informática no estaban más de cuatro, alguien había pedido el elevador y ante la tardanza se fue por las escaleras, así que se abre el elevador y ahí estaba Mayra en su trayecto al quinto piso, yo desde el escritorio por el que había caminado, la alcancé a ver y le hice señas, al parecer no me vio y como el elevador seguía detenido, me acerqué de forma que ya no podía ignorarme y levantó el sonrojado rostro. Escuché su  –Ah! Hola!, -Oye! ¿no me vas a saludar? hace tiempo que no nos vemos , le dije. Y oprimía el botón del elevador que casualmente se había detenido sin ella pedirlo en el séptimo piso. Debo decir que la entrada al elevador estaba dividida de la zona de escritorios por una media pared, así que no veía más que su rostro, puesto que era alta de estatura. Dado que el elevador seguía detenido, me acerqué, libré el medio muro y la vi de cuerpo completo con su bata de maternidad y su abultado vientre de alrededor de seis meses.
Existen frases hechas y lugares comunes para cuando uno nota el embarazo de alguien así que sin echarle más imaginación le dije - ¡qué escondido lo tenías! Y cambiando su discurso a queja y victimización me dijo, - ya sabes cómo son, si hubieran sabido en Recursos humanos que estaba embarazada no me hubieran dado el trabajo, así que mi marido y yo decidimos que no lo iba a decir hasta que se me notara… en ese momento el elevador salió de su pausa, ella entró de nuevo y oprimió el número cinco. Las puertas se cerraron y la secretaria de nuestro séptimo piso me lanzó una mirada y movimiento de la cabeza como un telegrama que decía “no tiene marido, ya estaba embarazada cuando te estuvo visitando”.

Una vez, en otra oficina que trabajé años después, conté esta historia y me dijo la secretaria de este nuevo trabajo con cierta expresión de experiencia y frustración, - pero eso ya no funciona, ya no se dejan atrapar así los hombres. La verdad es que nunca me pasó el verbo atrapar, ni por la mente ni por la historia.

jueves, 17 de agosto de 2017

Percepción sensorial y voluntad


El lenguaje de máquina o lenguaje de computación utiliza desde su origen electrónico, el sistema binario, aquel en el que solo existen ceros y unos, cuando explicaba yo esto a los alumnos de introducción a la computación, era muy sencillo: los humanos usamos el sistema decimal porque nos ha sido fácil contar con 10 elementos (dedos de las manos) y cada que se cumple ese ciclo aumentar una cifra, de forma tal que todo número al infinito, se compone de ciclos de 10, así las computadoras al contar sólo con encendido y apagado, sus número se representan por cero y uno, uno y cero, 01, 10, 11, 100, 110, 111, 1000, etcétera. Esos ceros y unos son llamados bits y se agrupan de ocho en ocho para formar bytes y si llegan al millón son megabytes, luego gigabytes y terabytes. Si esto no parece suficientemente sorprendente, lo sorprendente es aquello que hemos logrado hacer mediante la combinación de ceros y unos, hemos formado, cifras, letras, palabras, párrafos, fórmulas, cálculos, gráficas, imágenes, animaciones, sonidos, videos, videos tridimensionales, sonidos binaurales, ambientes de realidad virtual, experiencias multimedia y multisentidos, pero todo se origina en cómo hemos combinado esos ceros y unos que es el lenguaje básico que operan los procesadores centrales de las computadoras u ordenadores.

Un escéptico podrá decir que no existe esa realidad virtual que sólo son ceros y unos y que no existen las imágenes, audios, simulaciones, que todo son ceros y unos, en parte tendría razón.

Un escéptico fuera del ámbito de la computación podrá decir lo mismo sobre sueños, fantasías, religión, creencias, leyendas, fenómenos paranormales, alucinaciones, poesía, música y pintura. Todo puede reducirse a interconexiones eléctricas y procesos químicos entre células denominadas neuronas y que lo que alcanzamos a percibir y recordar no es realidad, sino un fragmento de código lanzado por un emisor y captado por un receptor. De hecho existe toda una teoría conspiracionista que sostiene que aquello que vemos como realidad es una simulación digital, sus adeptos dicen que lo pueden probar aunque pronto se hará visible al entendimiento de todas las personas.

Lo que yo sé es que tenemos la capacidad de elegir y que podemos seleccionar un conjunto de sonidos y silencios o llamarle música, podemos creer que un arreglo de palabras comunes en sentido figurado, sólo son letras organizadas en párrafos de cuatro líneas que riman o llamarle poesía y que unos colores fijados a un lienzo tienen un código pantone o representan una imagen capaz de producir sentimientos diferentes en diferentes espectadores.

Alguna vez compartí una imagen de las nubes y le llamé arpa celestial, una amiga extrañada me decía que no veía el arpa solamente las nubes con unas rayas por la sombra que otras nubes producían, pero otra amiga dijo: yo me quedo con tu arpa Jesús. Nuestra percepción e interpretación también está matizada por nuestra voluntad. En otro momento publiqué una imagen de la luna llena y anoté “de niño sospechaba que la luna me seguía al caminar, hoy lo confirmo” y un amigo en una reunión al saludarnos, dijo ahí viene el que cree que la luna lo persigue.



También sé que la vida sería muy aburrida en caso de que nuestra realidad sea una simulación virtual y más aburrida si nos encontramos con su código escrito en sistema binario, si ello llegara a ser cierto, de todos modos elegiré verlos como algo más divertido, a colores, con movimiento, danzando, organizados en tonos para escuchar beeps como musicales y transformados en palabras que rimen al final o en prosas que estimulen la imaginación o secuencias de imagen que cuenten historias y si todo cayera al final, comprimir sus restos para convertirlos en escultura.