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miércoles, 31 de julio de 2019

50´s: factura o saldo a favor


Hace poco dejé de usar corbata diario en la oficina, la presión por la impecabilidad en la presentación se ha relajado, la atención a las mancuernillas de la camisa o a la combinación de color y brillo de los zapatos, se ha orientado a ser escuchado, a valorar las propuestas y reconocer resultados.

La presión por el automóvil lavado, encerado y con las llantas brillantes, se ha redirigido a atención por la seguridad, a su buen uso, a contar paseos y conversaciones durante el trayecto, en lugar de solo medir kilometrajes.

Estar al día en los estrenos de películas, los conciertos, las contiendas deportivas, el espectáculo de moda, los personajes de quienes todos hablan, el chiste más gracioso, el perfume más reciente o el gadget más actualizado, se ha cambiado a re-visitar las películas clásicas, a mirar con calma las propuestas nuevas, retomar viejos libros, saldar deudas con autores universales (es decir, leer aquellos libros que debí leer y no me di tiempo o que me conformé con reseñas y solapas).

Dejar de lado el hambre curricular, aquel criterio de que si no hay constancia o diploma no vale la pena ir. Dejar de ceñirse a un área de estudio, tomar lo que sirve desde otras disciplinas o mirar con asombro los conocimientos que se supone vimos en bachillerato y hasta ahora caemos en cuenta que sí son útiles.

No solamente deja uno de usar corbata, sino dejar la prisa, dejar de llenar cuantitativamente la agenda, en su lugar priorizar, mejor un solo compromiso donde está uno al 100% y no varios de pisa y corre: calidad no cantidad.

Escuchar música no con altavoces para que los demás se enteren de los gustos personales, sino a un volumen prudente para disfrutarla mediante una buena selección y calidad de audio. Complementando la experiencia con caminata o con degustación de un buen vino, con lectura quizás.

Dejar las ventanas abiertas y permitir que la vida fluya, que el amor se aparezca sin tener que hacer decenas de publicaciones en redes sociales, valorar la conversación, la compañía, compartir esa necesaria combinación de paz, diversión, agitación y calma, nunca más vivir para apariencias o poses, sino mostrar y comprender la esencia.

Tengo un par de corbatas en el cajón de mi escritorio, porque cumplir 50 años tampoco es adoctrinarse en anomia social. Cuando las exigencias del tiempo y estar a la altura de las circunstancias lo requieran, lo exterior puede volver a ser como antes, nunca lo interior.
Los frenéticos 20´s, los saturados 30´s, las crisis de los 40´s, cada etapa hay que vivirla intensamente de modo que a la edad nada le debas, no te cobre factura, sino tengas saldo a favor.



viernes, 16 de marzo de 2018

Redes sociales, dendritas y cosmos


Llega esa edad en que una buena charla termina con la frase, qué profunda plática, qué apertura para todos los temas, qué divertido poder tocar así esos asuntos, poder saltar de un tema a otro porque en las redes sociales ya hemos ido dejando pistas de nuestro punto de vista o al menos de nuestros likes, de lo que no entusiasma o enoja y hasta de lo que es preferible no debatir, existiendo tantos temas, no caer en conversaciones estériles a sabiendas que no estaremos de acuerdo.

Y es que mi alma no tiene prisa, pero tampoco capelo, no es que me urja ventilar mis desatinos o supuestos éxitos, pero ya no tengo porqué guardarlos, ya no tienen el tamiz del qué dirán, ni los filtros del sonrojo, ni la ruborización por el juicio a posteriori. Hoy puedo contar mis anécdotas en tercera persona: “ese que compitió por ser el representante de la facultad ante el congreso para la transformación de la Universidad, no soy el yo de ahora, fue aquel joven idealista, aventado e imprudente de 19 años”, si lo quieren juzgar, ya no está aquí para recibir las críticas, ahora es un adulto juicioso, prudente y que entendió que para cambiar el mundo, tienes que empezar por cambiar los cuatro metros cuadrados que te rodean y quizás después los 16, 32, 64, pero el mundo dejó de ser la manzana que uno se quiere comer completa y en el preciso instante.

Hoy puedo platicar no sólo del joven que fui, sino del adulto que quise ser y que decidió caminar por una línea alterna del tiempo. Y dejar en la anécdota el abanico de posibilidades que tuvo en sus manos. Aceptando la sentencia de que lo que sucedió fue lo mejor que pudo haber sucedido y que tal como ocurrió fue de la manera perfecta y con las personas correctas.

Estar más allá del bien y del mal le llaman, ya no estar obligado a tomar una posición de técnico o rudo, villano o bondadoso en todas las historias, eso llega sólo con el tiempo y con el tiempo también uno entiende que el “hubiera” no existe.

Con un café como testigo, que se consume trago a trago como nuestras historias, nada hay más atractivo que conversar con alguien que tiene tantos paralelismos y tan pocas coincidencias, que a lo largo de los relatos, te das cuenta que estuvo ahí, pero seguramente tomó el elevador cuatro personas antes que tú, que seguramente se estacionó a dos cajones de distancia en el centro comercial, que iba siempre a la tienda o al local de renta de cintas de video, pero a otra hora, que muy probablemente la cinta que rebobinaste y entregaste, esa persona fue la siguiente en rentarla. Siempre tuve la sensación de que en un restaurante o café, seguro ha estado alguien conocido o alguien que conoceré, el tiempo es lo de menos, y seguramente se sienta en la mesa de al lado o en la misma que yo, pero no es aún nuestro momento. Es similar a las dendritas extendidas en espera de un impulso eléctrico de un axón que pasó milisegundos antes, o un nanosegundo después y ya no hicieron contacto, se quedan en posibilidad, en un contacto en potencia.



Por eso me gustan las redes sociales, me gusta la función que desarrollan en apoyo, complemento o anticipo a la socialización cara a cara porque posibilitan ese encuentro que podría seguir a un nanosegundo de distancia por toda la historia del cosmos.




martes, 25 de octubre de 2016

Adiós a las Redes Sociales

Prácticamente este blog inició con una apología a las redes sociales, defendiéndolas como tecnología  y recomendando que un uso adecuado de las mismas era más beneficioso que no tenerlas. Myspace, Hi5 y FaceBook, lograron, una de ellas más vigente que las otras, formar una extensa tarjeta multimedia de presentación, es decir, armar un periódico mural virtual y un chismógrafo fortalecido, satisfactor al mismo tiempo de impulsos voyeuristas y desahogo de rasgos exhibicionistas.

Las redes sociales representadas por estas tres ejemplos (Twitter y WhatsApp tendrán tratamiento aparte)  cumplieron suficiente y hasta sobradamente con su tarea, generado un gran número de divorcios y provocando una cantidad inmensa de adictos, pasando de un vivir para compartir a un compartir para vivir (frase que debería enmarcarse como post “no postees para vivir sino vive para postear”). Las redes sociales lograron incluir sus nombres y terminología en el diccionario de la Real Academia de Española de la Lengua, lo que quiere decir que los neologismos o anglicismos ampliamente utilizados, a la postre forman parte del lenguaje formal.

En el libro setentero llamado el Shock del futuro de Alvin Toffler, que vaticinaba, no las redes sociales en dispositivos conectados a una red mundial, pero sí un abrumador impacto de las nuevas tecnologías en el hombre de la calle (es decir, el ciudadano común y corriente), habla de que los comercios pasarían de vender objetos, aparatos o bienes, a vender experiencias. Por ejemplo, ya las aerolíneas no estarían limitadas a vender un traslado en avión, sino a armar un combo de viaje, transporte, terrestre, hospedaje, alimentación, entretenimiento y  regreso igual, para nosotros este ejemplo ya es pasado, basta consultar cualquier paquete de viaje todo incluido y se está adquiriendo una experiencia, una vivencia en lugar de un servicio o bien. Pero Alvin Toffler lo lanzaba al futuro cuando no estaba disponible en su  totalidad. Trasladando la idea al boom de las redes sociales, resulta que ya no es suficiente un muro o biografía donde uno anota un momento cumbre para compartir, sino que se extiende a registrar casi automáticamente, la localización geográfica, revisión del sitio visitado, sea de alimentos, de paseo, cultural o de hospitalización, fúnebre o turístico, no importa, lo que se busca es la normalización de la ubicación y supuestas sugerencias y comentarios del sitio.

De manera paralela, hemos pasado de compartir una fotografía y un breve texto al pie a compartir, audios, videos, videos 360°, y hasta inventar un nuevo código para expresión de emociones mediante íconos o dibujitos, llamados precisamente emoticones, los más conocidos y limitantes, caritas sonrientes y pulgar arriba que expresan aprobación. Se ponen cientos de emoticones, pero siguen siendo insuficientes para demostrar todas las emociones humanas. Y es por este tipo de limitaciones que se empiezan a dar rompimientos: en una sociedad que se precia de libertad de expresión, resulta que dicha libertad se reduce a un “like” o “share”, aprobar y compartir, tan faltos de significado que se ha encontrado que los usuarios gustan y comparten sin consultar el contenido, en un automatismo que sin contenido, también es falto de significado. Pasamos de ignorar el contenido a admirar la envoltura, y esto podría ser la victoria de los publicistas, lograr vender a partir de una primera impresión, pero que conduce en picada a la frustración. La libertad de expresión se ha vuelto tan superficial, que algunos usuarios de redes consideran que su lucha por expresarse tiene que ver con quejarse del servicio recibido en un café o tardanza en una fila para un evento y muchas veces, quejarse del tránsito vehicular. Esto es similar a pagar 10 veces el valor de un café sólo porque quien te atiende, lo pone en un vaso desechable decorado y anota tu nombre, es la paradoja de la personalización como signo de uniformidad.

Aceptamos sin leer las condiciones de uso de las redes, porque supuesta mente son gratuitas. Cuando el costo es más valioso que monetario, pues se trata de nuestro tiempo, de nuestras preferencias, de otorgar pistas para elaborar patrones de comportamiento y principalmente de consumo, evaluar productos y servicios, así como compartir lo que se nos pide compartir, subirse al tren de las tendencias y nadar de muertito sobre los flujos de información y opinión que a otros interesan.

La evolución que presentan las redes sociales apunta hacia la personalización a los servicios integrados, a tener como un  llave nuestro perfil para recibir notificaciones específicas de ofertas de productos y servicios, queriendo conocer cada vez más los hábitos y las facetas de los consumidores, es similar a que si antes presentábamos una cara, porque la tecnología nos permitía sólo eso, manejarnos con un solo “nickname”, ahora que mostramos más caras (tómese la similitud con un cubo), todas deben ser conocidas y dominadas por la red social, el reto es que si la red social domina cubos, uno no se quede ahí y seamos un dodecaedro al menos. En mi caso, cada vez que aparece una tendencia tecnológica integradora, trato de mantener un pie afuera: si una marca comercial en particular, me ofrece la red social, más el espacio de almacenamiento en la nube, más compras, más sugerencias, de libros, más sugerencias de películas, más sugerencias de noticias, más las de música, etcétera. Lo que busco es no dejar que todas la preferencias  las maneje una sola compañía, sino que la música no tenga que ver con las películas ni los viajes, con los mismos socios que sugieren la ropa o el esparcimiento, sé que a muchas personas les gusta oprimir un botón y que un “concierge” virtual, se anticipe a todas sus peticiones, pero yo prefiero tener más opciones y un perfil menos restringido. No deberíamos conformarnos con tener todos la misma definición de Wikipedia ni los mismos resultados de búsqueda de google o de bing, que en el mejor de los casos te advierten que las búsquedas son patrocinadas y hasta manipuladas.

Las redes tenderán a reducir su número de usuarios cuando éstos sean capaces entender que eran usuarios y pasaron a ser usados por las mismas. Cuando la uniformidad y alienación dejen de ser considerados valores máximos y haya cierta inquietud por libertad de conocimiento, de elección y éstas no necesariamente sean patrocinadas, estaremos viviendo para compartir un poco y no viviendo un poco sólo para compartir.

Para el futuro de las redes quedan dos caminos: el de la sofisticación tecnológica y el de comunicaciones más humanas, sin que esto último sea retrógrado, en ambos escenarios convergen tanto innovaciones tecnológicas como interacción, preferencia y facilidad de uso por parte de los usuarios.

En el primer escenario serán desplazados los teléfonos móviles, las tabletas, los relojes y anillos inteligentes por un dispositivo que economizará tanto en su arquitectura como en recursos y cosmética, probablemente de distribución gratuita, este dispositivo, que seguramente iniciará con la letra “i” de inteligente, tendrá un tamaño intermedio entre un teléfono móvil y un llavero o pulsera, de manera muy simple incluirá localización global y dos o tres botones, no requerirá una pantalla de alta resolución ni millones de colores, ya que economizará especialmente la energía que lo haga funcionar, hasta ser autosustentable, que ya sea por movimiento o por iluminación, se recargará continua e independientemente, los dos botones, serán tan sencillos como para responder si y no, regresando al origen binario del lenguaje de computadoras, permitirá enviar y recibir mensajes codificados con alta seguridad y bajo la tendencia de expresarse con íconos, no requiere un teclado sino un botón para recorrer los 10 o 16 íconos y otro para seleccionarlo, los fanáticos de dicho dispositivo manejarán con un solo dedo y sin quitarse la pulsera, la selección de íconos. Con ellos se podrá hacer una combinación de al menos 256 mensajes diferentes sin distraer ostentosamente la atención del usuario. Para mensajes especializados, complejos o que impliquen números y delicados términos técnicos se cambiará al modo de código Braille y ya con práctica no necesitarán dejar de hacer aquello en lo que se encuentren ocupados para recibir e interpretar el mensaje, incluso si desea ponerlo en papel, parecerá que está recibiendo dictado mediante impulsos sensoriales en la piel del antebrazo.

Primer Escenario


En el segundo escenario continuará la sofisticación de los comunicadores móviles, capaces de intercambiar imágenes, videos en 3D y podrán conectarse a dispositivos similares a las actuales impresoras 3D que reciben datos pueden generar un objeto, así sea la réplica de una llave, la composición de un aroma y hasta un sabor.  Aunque esto representa avances robustos en comunicaciones, rapidez de intercambio de datos y costosa reproducción (impresión) de objetos con colores, aromas, sabores y quién sabe, hasta fórmulas médicas. Permitirá nuevamente una interacción persona a persona, mediante desviación de imagen y sonido a pantallas disponibles o proyecciones en superficies reflejantes, esto no es retrógrado sino al contrario, la tecnología se especializa para reproducir la interacción personal aún a la distancia, esto permite un lenguaje coloquial, abierto, extenso, conversaciones, lenguaje corporal y facial, a diferencia del escenario anterior donde se busca automatizar y hacer pragmático e inequívoco todo intercambio de información.
En el primer escenario nadie necesita estar intercambiando fotografías del café que se va a tomar ni del arcoíris que apareció hace 10 minutos, tampoco chistes en tres viñetas ni imágenes de galaxias con mensajes motivadores y en el segundo escenario no se tienen que compartir como archivos si en la interacción será tan natural y en tiempo real que basta girar la cámara en caso de que no sea esférica para compartir escenas completas, experiencias compartidas al fin de cuentas. Desaparece entonces la necesidad que dio origen a las redes sociales que en ese momento estaremos diciéndoles –adiós-.



Segundo Escenario
Imagen tomada de https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiXDZqTGTDR7d8PvDaxho-rNUE_XRteoboQWsYrqkpUkaxB978wbw1HNapgNXvceU2oKjmU_8ozA_MYZ8uRTw1QueYFVTYYvkWYAMar9WMvp3J_jH8geYBzH1SfFAw5fVkk9xkfM6Q2aQw/s1600/a-meta-agora-sao-os-hologramas.jpgbb.jpg

P.D. Siempre que releo a Alvin Toffler, me produce cierta nostalgia por las expectativas que en el pasado teníamos sobre el futuro, creo que no pasarán más de cinco años para
que sienta lo mismo por este texto.



viernes, 22 de abril de 2016

ReDesEencuentros

Hace ya tiempo que escribí sobre las bondades de las redes sociales (http://jesusorduna.blogspot.mx/2011/12/redes-sociales-malbenditas.html) y cómo la tecnología no es la culpable del uso que se les da. Por otro lado, me ha gustado jugar con los tiempos y con la deuda que tiene con nosotros la ciencia, en comparación con la ciencia ficción: los viajes en el tiempo (http://jesusorduna.blogspot.mx/2014/08/el-futuro-alcanzado-por-el-presente-lo.html) y ahora me sucede que muy recientemente he sido integrado a dos grupos en WhatsApp, uno de mis compañeros de la secundaria y otro de mis compañeros del bachillerato, no como comunidades ni asociaciones de ex alumnos, sino grupos de conversación de quienes éramos cercanos, de quienes compartimos, salón de clase, festejos, celebraciones, conmemoración de eventos patrios, deportivos, paseos, tareas en equipo, viajes y más.

Recibir noticias de mis compañeros de la secundaria, ahora que estamos cercanos a los 50 de edad, siento que es como trabajo de arqueología, de aquellos que no necesitan cavar kilómetros de subsuelo, sino los que toman una brocha suave y sacuden el polvo que cubre las piezas interesantes y las rescatan para valorar a partir de la pátina la antigüedad y hacerse una idea de cómo fueron en su esplendor. A diferencia de los reencuentros que se daban en otra época, sólo hasta el día del evento podía conocerse cómo se ve actualmente una persona, cuánto ha cambiado, cuánto se parece a sí mismo y cuánto se ha alejado de lo que esperábamos.

Los recuerdos de las personas con quienes convivimos, se eliminan de forma similar a como lo hace la enfermedad de Alzheimer, se pierden los recuerdos más recientes, se eliminan poco a poco los más cercanos y van quedando con mucha mayor claridad los recuerdos más antiguos. Pertenecer en esta  vida a tantos grupos y sus reclamos de filiaciones, ha hecho que se me hayan vuelto volátiles los recuerdos del grupo de postgrado, más lejanos los de la licenciatura y más vívidos los del bachillerato y secundaria. No puedo restarle méritos a las emociones asociadas a la memoria. Así que ahora que volvemos a conversar, parece que nos hemos dejado de ver sólo unos meses y no sólo eso, parece también que queremos ver a los compañeros de bachillerato como si no hubieran pasado por la licenciatura y vemos a los de secundaria como si hasta ese grado llegaron.

En el grupo del bachillerato, tenemos conversaciones por WhatsApp de cómo era nuestro colegio, de los eventos culturales en los que participamos, de los amigos en común de los que hemos perdido la pista, de los paseos, fiestas y viajes que compartimos. Sucede que en particular en mi grupo cercano de amigos, uno de nosotros venía de una ciudad con playa y durante los tres años que estudiamos juntos, nos invitaba a que pasáramos las vacaciones allá. Fue sólo hasta que terminamos los estudios que estábamos alrededor de la mayoría de edad, que organizamos la ida, misma que se repitió al menos por cuatro años más: tomar el autobús hacia la playa la mañana siguiente a la cena de navidad en familia, y regresar exactamente el día 31 de diciembre para la cena de año nuevo cada quien con su familia, durante esos años, fue quizás la mejor semana que pasábamos del año. Lo que consolidaba además una amistad que estaría a prueba del tiempo, de los matrimonios, divorcios, hijos, nietos, desarrollos profesionales y la distancia. Algunos nos frecuentábamos, algunos estuvimos en la fiesta, boda, nacimiento, graduación, funeral y otros como abducidos por extraterrestres no pudimos o no quisimos seguirles el rastro. Pero ahora que se forma de nuevo el grupo, charlamos, nos saludamos, enviamos la imagen de buenos días, de buenas noches y como nunca antes, las redes sociales nos dan la oportunidad de decirnos buenas noches, descansen compañeros. Este grupo lleva apenas una semana y ya hemos compartido decenas de fotos y recuerdos, ni tiempo hemos tenido de preguntar o aclarar si los que están ahí se casaron, o de los que sabíamos que sí, si perduraron, si teníamos idea de la carrera que escogieron para la universidad, saber si la concluyeron si trabajan en su área, número de hijos y sus edades, dónde viven ahora. Todo eso saldrá en las conversaciones, por lo pronto estamos en el encantamiento de volver reencontrarnos.




A diferencia de amigos de Licenciatura y de Posgrado, por haberlos conocido ahí, los imaginamos trabajando, produciendo, escribiendo, asesorando, con menos tiempo para charlar sobre el clima y el día de la semana. Tengo muy presente un compañero de la licenciatura, del que su esposa me pidió teléfono, correo, Facebook, porque sabía que éramos amigos, nos saludamos, nos actualizamos en qué trabaja cada quien, número de hijos, domicilio actual, a quienes hemos visto de la carrera y la promesa de estar en contacto, no duramos ni dos semanas como contactos en Facebook, un recorrido por su muro, un recorrido por el mío, ningún mensaje y luego eliminarse de contactos. La edad, la formación, la incomodidad de hablar de posibles indiscreciones de aquella edad ahora frente a nuestras familias, no sé, un día abrí mi Facebook y no aparecía en mis contactos, y él debe haber pensado lo mismo, como haya sido, no seguimos la comunicación: Red-desencuentro.

Y se abre el grupo de la secundaria, qué éramos si no, semi niños asustados mirando a la gente cuando nos conocimos, algunos mantuvieron contacto, algunos recientemente se habían encontrado, algunos se saludaban de lejos en el bachillerato o la universidad, pues en esta metrópolis o megalópolis, es difícil tener encuentros por coincidencia en la calle. Pero ahora con el grupo creado y la permanencia que caracteriza a WhatsApp, como si estuviéramos conectados las 24 horas y disponibles para revivir anécdotas de infancia y adolescencia, se ha dado un fervor por reencontrarnos, ya tenemos cita para este fin de semana en un restaurante, hemos confirmado un gran número de compañeros y ahí estaremos como si el túnel en el tiempo nos permitiera correr una cortina y ver a aquellos adolescentes ahora que han dejado la mochila de cuadernos a la espalda y no traen el uniforme con camisa blanca. Parte de lo interesante es qué tanto te alejaste de tus expectativas y de las expectativas que sembraste en los demás. Si el muchacho fortachón siguió creciendo al ritmo que lo hizo esos tres años, hoy debería medir más de dos metros, si la chica bonita y popular lo siguió siendo y como no fue Miss Universo porque nos hubiéramos enterado, qué tan lejos quedó, quién fue el afortunado al que envidiamos todos los del grupo y toda la generación, para haberse emparejado con ella. Y qué tal la compañera que vivía riéndose y haciendo reír, ¿acaso alguna vez formó una familia y educó a sus hijos con firmeza?, el niño que era un genio y admirado por sus calificaciones en el cuadro de honor, sabemos que no se ha ganado el premio Nobel, pero que diga cómo explotó sus cualidades, y aquel que cantaba, tocaba instrumentos, bailaba y hasta escribía poesía, ¿seguirá en ese camino?, qué tal aquella compañera de bajo perfil que no sobresalía en el cuadro de honor, pero tampoco reprobaba, hoy es una reconocida académica con publicaciones y reconocimientos en el extranjero.

Me pregunto qué tanto nos sentaremos a la mesa dejando los prejuicios en el perchero.  Qué tantos espacios hemos dejado como Oasis en nuestro pasado a los que podemos regresar e incluso, tener invitados (http://jesusorduna.blogspot.mx/2016/01/oasis-en-el-tiempo.html)  


Algunas respuestas las tendré el fin de semana, por ahora preparo las fotos y recuerdos de la secundaria que aún persistan para llevarlos y compartir emociones. Comprobar si el título de este texto tiene bien puesto el espacio en Redes Encuentros o debió llamarse Red desencuentros.




jueves, 10 de marzo de 2016

Paradoja del Internet Empresarial/Institucional libre


Un día el internet, además de ser herramienta de trabajo, se convirtió en fuente de entretenimiento y ciber-convivencia social. Se ha abaratado su costo, pero ha aumentado su consumo.

¿Qué hacer con el uso de internet con los trabajadores de una empresa o institución?
Me ha tocado utilizar el servicio de internet en diversos escenarios, en Institución educativa, en organismo gremial, en empresas, en el hogar, en sitios de acceso libre, hoteles, aeropuertos, cafeterías y en trayectos en movimiento, en Macro computadoras, en terminales tontas, en computadoras de escritorio, en dispositivos móviles como los asistentes digitales personales (PDA o palm), en Laptops, tabletas, teléfonos inteligentes y televisiones con acceso, cada vez en muchos dispositivos más, como refrigeradores y porteros automáticos. Accesos alámbricos e inalámbricos, en fin. Lo considero herramienta útil y ventana al entretenimiento también.




El lugar donde más se utiliza el internet es el trabajo, y lo he usado desde correo electrónico de texto plano, en los años 90 del siglo pasado, así como para aplicaciones multimedia, y luego sistemas para captura e informes que están disponibles las 24 horas desde cualquier lugar del mundo.

A la par de aplicaciones de trabajo, la evolución del correo electrónico, a los sistemas de mensajería en línea o en tiempo real, como en los viejos años el ICQ (I seek you), Salones de chat, el Messenger de MSN, los de Yahoo y Google, entre otros menos populares, empezaron a consumir tiempo de trabajo. En un principio también derroche de recursos, pues el internet tenía costo, mi primer cajita de internet fui a comprarla a Sanborns y era servicio de DataNet, una cajita azul que contenía un diskette y un instructivo, previa instalación de un módem y conectado a una línea telefónica, me permitía conexiones de hasta 37 bps, (baudios por segundo) hoy un paquete de acceso a internet lento, da por lo menos 10 GB (10 millones de baudios por segundo). En otro momento teníamos contratado un servicio de acceso a internet con Infosel, que siendo su especialidad la venta de bases de datos, tuvo la ocurrencia de ofrecer acceso a internet, además del pago mensual, nos llegaban sobre costos por haber usado minutos de más en el paquete contratado, así que usar internet en esos planes, era como un teléfono celular en plan de prepago, si alargas la conversación se te podía cortar por falta de saldo. Tiempo después la única compañía de telefonía, ofrecía el servicio de acceso, cuya calidad ni era prodigiosa ni infinita, pero era lo que había y pagábamos por cuentas de Prodigy e infinitum. Así colocamos a nuestro hombre más rico del mundo en las listas de Forbes.

Hoy lo común es tener internet de banda ancha y acceso ilimitado, ya podemos dejar conectada la Tablet, el Smartphone, la laptop, la televisión, las cámaras de vigilancia y demás dispositivos, el costo afortunadamente no se cobra por cantidad de bits y bytes. Pero finalmente se paga. Y las aplicaciones no son de texto plano como el correo básico de los años 90’s, sino multimedia y video de alta calidad, ya sin utilizar la línea telefónica, ni siquiera el cobre del cableado, sino la infraestructura de fibra óptica. La preocupación de las empresas e instituciones ya no es por el costo del uso para entretenimiento del internet, sino por la distracción que representa para sus trabajadores y empleados.

Esta paradoja, se da porque hoy que contamos con una herramienta poderosísima, se tiene que cuidar su utilización.  Y yo veo dos formas de afrontarlo: una basada en el control y la segunda basada en la educación.

Administración del internet por control

Actualmente me toca vivir una política que intenta controlar el uso de internet, la Institución tiene mediante carísimo contrato a una empresa que aporta el acceso a internet y que ofrece gestionarlo para su mejor uso. La política de control es que se limita el acceso a aplicaciones que puedan parecer de esparcimiento o diversión, con medidas coercitivas y con amenazas de monitoreo. Mediante el bloqueo de las principales páginas de redes sociales, streaming, compras en línea y de juegos.
Una política así genera cierta irritación, manda el mensaje de inmadurez al trabajador y lo reta a buscar opciones, una de ellas el (filter avoiding) programas que esquivan el filtro institucional y que aparentan dar un servicio abierto de internet, pero también abren las puertas que el filtro quería cerrar a software malicioso, virus, robo de identidad, hackeo y crackeo de sistemas. Otra opción es llevar a la oficina equipos personales con software instalado o con acceso inalámbrico que al combinarse con los equipos de uso institucional, echan abajo las políticas de buen uso de la red.
Basados en la desconfianza al trabajador, se busca encasillarlo a usar cada vez menos aplicaciones y a reducir la megaestructura de servicios informáticos a un correo electrónico de texto plano como el descrito para los años 90’s.
Intentar bloquear las aplicaciones de compras y entretenimiento, es tan inocente como creer que la industria de venta de contenidos nunca evoluciona, prácticamente diario existen nuevas aplicaciones que cambian de dirección electrónica de IP o de puertos por los que se comunica. Así que la página bloqueada un día, puede estar disponible al día siguiente, en una interminable persecución de gato y ratón. Frecuentemente al intentar bloquear el acceso a componentes de páginas prohibidas, se bloquean elementos de aplicaciones necesarias y el trabajado se queda con una herramienta limitada.
Surgen otro tipo de incongruencias, como que la Institución tiene cuenta y manda mensajes por las principales redes sociales, pero como tiene el acceso limitado, no pueden leerse. La empresa que ofrece el servicio de acceso a internet debe estar gozando las enormes ganancias, por el juego de bloquear, desbloquear, limitar ancho de banda, cobrar por mayor consumo con software que triangula la información y por los informes que genera por el monitoreo del uso de internet.
Casualmente no ha implementado acciones como desconectar después de 10 minutos un equipo que sólo está en redes sociales, o enviar mensaje a la pantalla cuando el video o audio que se está descargando no es de uso institucional. O generar un reporte a recursos humanos, sobre cierto trabajador cuyo equipo se ha utilizado sólo para entretenimiento, que disculpen los “godinez”, pero si no tienen otra cosa qué hacer, que sean reubicados o capacitados para otras tareas (el contexto es una institución de alcance nacional).

Administración del internet mediante la educación

La novedad que causa un acceso libre a internet, decrece en poco tiempo. Pero si al trabajador se le responsabiliza del uso que le dará, teniendo como recompensa el uso ilimitado de la herramienta, se puede llegar a un uso adecuado, moderado y efectivo del internet.

Hace cerca de 15 años así se me entregó una responsiva del uso de internet, sólo decía, que no estaba permitido su uso para pornografía, terrorismo o entretenimiento, que la institución se deslindaba del uso y que yo era el responsable de su uso. Y aunque no estaba la tentación de Youtube, Facebook, Twitter ni similares, uno se dedicaba a trabajar y si había que consultar un video sobre cómo instalar un programa, desarmar un equipo o un leccionario sobre la nueva ley, el internet lo permitía sin problemas. Si entre esos videos de capacitación o de couching, se colaba alguno de música o comedia, no pasaba a mayores, simplemente no era significativo su uso, se sentía el compromiso de cerrarlo y ya. Educar en el uso de las nuevas tecnologías, tampoco es lo opuesto a monitorear o retroalimentar sobre el uso que se hace del servicio. De forma similar, nuestros teléfonos no tenían un candado para usar larga distancia, anotábamos en una pequeña bitácora las llamadas que se hacían y que tenían que ver con el trabajo, cuando llegaban a aparecer llamadas distintas y nadie se responsabilizaba, nos dividíamos el costo y cooperábamos en partes iguales, no era un ambiente de desconfianza, sino de reparar la omisión de registrar la llamada por alguno de nosotros. Todos estábamos enterados de la llamada y el costo, así que no había necesidad de estar haciendo mal uso de las llamadas de larga distancia.
Al contar con un sistema de monitoreo, se puede fácilmente identificar el equipo y la aplicación que tuvo un tráfico inusual de datos, así que se le comunica al trabajador.
Estoy seguro de que una cultura de respeto, se puede conformar sin medidas coercitivas ni irritación del personal, entendiendo que cada vez más tendrá que hacer operaciones bancarías y compras on line, en lugar de abandonar por horas la oficina.

Las organizaciones también maduran y se adaptan a las nuevas tecnologías, aunque el costo sea un periodo de aprendizaje y adaptación.

lunes, 18 de mayo de 2015

Comunicaciones Síncronas y Asíncronas

Cuando estaba yo en los primeros semestres de la carrera de Psicología, parecía que me despedía de la computación académica, puesto que en el bachillerato había llevado cibernética y computación y me volví bueno haciendo programitas en LOGO y luego en lenguaje C. pero cuando uno toma decisiones para elegir algo, termina despidiéndose de lo demás. Así que cuando decidí que estudiaría Psicología, dejé la programación dura y me quedé con el manejo de software comercial.  Fue en ese tiempo que escribí mi “Historia de la computación” y fue un texto de unas 80 cuartillas que le regalaba yo a todo mundo, a qué se denomina computación, quién fue el padre de la computación (Charles Babagge) y a quien se consideraba la madre de la computación (Lady Lovelace), las primeras computadoras y las generaciones que habían sido marcadas por la tecnología en uso, bulbos, circuitos integrados, chips, microchips y la esperada quinta generación, que para principios del año 2000, tenía que ver con computadoras que se comunicaran en lenguaje natural, prácticamente con memoria y capacidad de procesamiento ilimitado y manejando inteligencia artificial. Quince años después de esa esperada fecha futurista, seguimos esperando la quinta generación con todas sus características. De los últimos capítulos que le agregué a aquel escrito era el de los virus informáticos, cómo protegerse y vacunas existentes (virus ping-pong, virus Jerusalm Brain, MichelAngelo y hasta la leyenda urbana sobre el virus Madonna, que se decía que al activarse, en tu pantalla monocromática de 320 x 200 pixeles, se aparecería la cantante bailando mientras era dañado completamente el disco duro).
En fin, uno escribe sobre el futuro con la misma certeza del pasado remoto, es decir, sin saber exactamente los hechos, sin ser testigo, concluyendo a partir de lo que otros han escrito y tratando de poner en papel imágenes mentales algunas veces indescriptibles, total uno era joven y tomar riesgos incluía lanzarse en un bicicleta o patineta cuesta abajo sin frenos, hacer caminatas sin rumbo fijo, o eso, escribir sobre el futuro, si hubiera escrito sobre smartphones, hubiera recibido más burlas de las que recibí.
En aquel escrito “Historia de las computadoras” luego de repasar CPU, dispositivos de entrada y salida, y redes token ring para comunicación entre computadoras, hablé de comunicaciones síncronas y asíncronas, era un término nuevo para mí y tan nuevo para otros, que ni siquiera lo registraban, poco valía la pena detenerse en tales esdrújulas, por cierto aquel escrito estaba lleno de esdrújulas, podía leerse casi cantando Ábaco, cálculo, código, errático, depósito, cómputo, artículo, minúsculo,
Las comunicaciones síncronas, son aquellas donde quienes se comunican lo hacen en tiempo real, escuchándose o mirándose y saben exactamente dónde termina la unidad de información de uno, para emitir el mensaje por el otro. Las comunicaciones asíncronas, son aquellas que lanzan el mensaje y no se sabe exactamente en qué momento es recibido por el receptor, por tanto la respuesta no es inmediata.
 En la película 2001 Odisea del espacio, se presenta una entrevista entre un presentador de televisión y un tripulante de la nave espacial, por cierto 2001 era el futuro lejano planteado en la película, realizada en 1968 por Stanley Kubrick, (no soy el único que se ha equivocado en retratar el futuro). La entrevista como dijo el presentador de televisión, fue editada para que los televidentes la vieran en tiempo real, ya que la señal tardaba alrededor de siete minutos en llegar desde el estudio de televisión en la tierra, hasta el lejano punto donde se encontraba la nave. Razón por la cual, el presentador dijo que se habían borrado los silencios de siete minutos para presentarla como una conversación continua al público. Con esto pudo ilustrar un ejemplo de comunicación asíncrona para que parezca síncrona.
En ejemplo más elemental, una comunicación síncrona se da entre dos compañeros contiguos de pupitre que se dicen el uno al otro, - préstame un lápiz, -No traigo más que el mío, contesta de inmediato, ante la mirada inquisidora del profesor que les pidió guardar silencio. En ese mismo escenario, en lugar de hablar, el compañero le encía anotado en un papelito un recado a la compañerita que está a cuatro pupitres del suyo: “te invito al cine”, el papelito viaja de mano en mano por tres de sus compañeros, dos de ellos lo abren para enterarse, y luego llega a la destinataria, quien lo recibe y para no distraerse de la clase, lo guarda en la bolsa de su suéter. Este recadito lo retomará a la primera oportunidad y antes de abrirlo indagará quien se lo envió, decidirá si lo lee y en caso de leerlo, dispondrá del tiempo que desee tomarse para contestar, para no contestar o para destruirlo, quizás decida contestar el viernes siguiente.
Las comunicaciones síncronas cuando no son en persona, pueden ser mejor conocidas como una llamada telefónica local, una vez establecida la comunicación, se mantiene en escucha a quienes emiten y reciben mensajes sin interrupciones ni esperas, la retroalimentación es inmediata y permite conocer además la entonación y modulación de la voz, las video conferencias además pueden mostrar las gesticulaciones y lenguaje no corporal, hasta ahora es lo mejor que tenemos para comunicaciones remotas síncronas.
Las comunicaciones asíncronas donde no se establece un medio permanente de comunicación, en línea como lo conocemos, son aquellas comunicaciones como la radio, comunicación de una sola vía, donde el hablante dice “cambio” para asegurar que ha terminado su mensaje, escritos tenemos el correo electrónico y los chats, se manda el mensaje, se espera que el otro lo lea y responda, inclusive se han desarrollado aplicaciones que digitalizan la voz y la envían, con tal rapidez que pareciera comunicación síncrona, pero siguen siendo asíncronas. En estas comunicaciones asíncronas, como los SMS, (Short Message System) o la mensajería instantánea, cuyo mayor expositor en estos meses es la aplicación Whatsapp, el error de los usuarios es confundir mensajería instantánea con comunicación continua.

 (Imagen tomada desdehttp://elhorizonte.mx/foto/400000/404925_manejar-celular-mensajes-accidentes.jpg)
 
Si bien, en otros tiempos uno revisaba con cierta frecuencia el buzón del correo convencional para ver si llegaba la carta, la tarjeta o la invitación esperada, hoy resulta ocioso y hasta peligroso hacer lo mismo con los buzones de correo electrónico o de mensajería instantánea, como lo dije antes, (pero no tanto), la combinación de teléfonos inteligentes, redes ultrarrápidas, mayor cobertura de servicios de internet y abaratamiento de dispositivos, han hecho que cada vez estemos más y mejor comunicados, así sea durante una junta de trabajo, una fiesta, un viaje, en el dormitorio, durante la comida, conduciendo el vehículo propio o manejando maquinaria, la gran ventaja de los teléfonos celulares es que te pueden localizar en cualquier momento, pero la peor desventaja es también que localicen en todo momento. La única recomendación a los lectores es que establezcan prioridades en la comunicación remota, en primer lugar atender las comunicaciones síncronas, porque significa que alguien está en persona esperando darnos un mensaje y esperando la respuesta o reacción, en segundo lugar la mensajería instantánea y los mensajes SMS, ya que alguien se tomó la molestia de comunicarnos algo, pero si fuera urgente, hubiera llamado al teléfono. Después de la mensajería instantánea, el correo electrónico, ya que alguien se tomó el tiempo de mandarnos un mensaje mejor elaborado, seguramente adjuntando archivos complementarios para leer con calma, y esperando un respuesta no urgente, ya que nos hubiera mandado un SMS para avisarnos y de ser impostergable, hubiera hecho una llamada telefónica.
Siguiendo la priorización propuesta, se pueden salvar vidas, en caso de ir manejando vehículo o maquinaria, contestar exclusivamente las llamadas telefónicas y de preferencia mediante un dispositivo de manos libres, ya que la multitarea tiene también sus riesgos , (http://jesusorduna.blogspot.mx/2015/04/multitasking-y-el-numero-magico.html), para los mensajes escritos y de mensajería instantánea, siempre habrá una pausa en el camino, semáforo en rojo por ejemplo o estacionamiento, y para los correos electrónicos habrá tiempo de llegar a un dispositivo más robusto, (Tablet o laptop) y leerlo con calma, la ventaja de los correos es que contienen un subject o asunto, de primera vista se puede saber de qué tratan y valorar si abrirlo o no.
Al último se pueden quedar las redes sociales y los blogs, no escribí estas líneas para que dejes todo y recibas mi mensaje, es para mis ratos libres y los tuyos.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Liberarse de la publicidad II


Publicidad no deseada en Internet

En nuestros días los anuncios espectaculares, muros pintados, volantes repartidos por la calle, voceadores y promotores puerta a puerta parecieran la prehistoria de publicidad, porque cada vez nuestras actividades cotidianas se desarrollan más en un medio virtual o de comunicaciones remotas como es internet. La publicidad se ha abierto y apropiado espacios de los que también los internautas tenemos que salir bien librados.
Publicidad para servicios gratis.

El correo electrónico gratuito no es otra cosa que un medio para la publicidad con garantía de clientes frecuentes, que además son la propia fuente de conocimiento para publicidad más personalizada, target bien definido. Desde los años 90 del siglo pasado que se popularizaron sitios de correo gratuito como Hotmail. Yahoo. Latinmail y luego gmail, entre muchos otros hermanos menores, se nos otorgó el privilegio de mantener un buzón personalizado, aparentemente gratuito. Sin embargo se ha tratado de páginas de internet plagadas de ligas hacia productos, servicios, entretenimiento de paga y típicos comerciales de viajes, almacenes y membresías. Algunos definitivamente son su propio patrocinador, es decir, con hacer uso de sus cuentas de correos electrónicos se lleva registro de visitantes que son el blanco perfecto para ofrecer servicios de difusión a terceros.

 Las estrategias sutiles más utilizadas para que el usuario reciba los mensajes  de publicidad son los constantes cambios de diseño, de forma tal que si un usuario se habituó a hacer clic siempre del lado izquierdo a cierta altura de la página para acceder a su correo, un día hace clic ahí y luego se entera que el diseño cambió y el botón de acceso fue colocado en cualquier otro lugar, ni culpar al proveedor, pues el usuario debería estar atento a esos cambios. Cambiar botones por palabras subrayadas, sobreponer ligas a publicidad rodeando un área muy reducida, lo que provoca que el usuario aumente sus posibilidades de equivocarse y hacer clic en una liga a hacia una página o elemento de publicidad inevitable.
Existen estrategias menos sutiles y estas son las que indican que la publicidad se cerrará dentro de algunos segundos, a sabiendas que el usuario tratando de abrir sus mensajes no despega la vista de la pantalla todo ese tiempo.
De las estrategias menos sutiles, pasan a las estrategias engañosas, donde se ponen ligas a publicidad disfrazadas de opciones del correo, o del mismo botón de ingreso, salida o impresión que seguramente el usuario oprimirá, pero obtendrá resultados diferentes a los esperados. Muchas páginas de videos por ejemplo, ponen un enorme botón que dice <reproducir> junto a otro que dice <descargar>  están casi escondiendo una liga minúscula en la palabra <iniciar> la cual es la que reproduce el video esperado, las otros botones descaradamente grandes llevarán a pantallas de publicidad. El truco más molesto es cuando el botón <cerrar ventana> también está disfrazado y redirige a otra página sin cerrar la actual, produciendo gasto de recursos de memoria,  procesamiento y tiempo, volviendo lenta la experiencia inicial.
Hay otro tipo de publicidad que aparece como latente, es decir, se activa en algún momento ajeno a la actividad del usuario, por ejemplo en una página de búsqueda al cabo de presentar 20 resultados, lo siguiente es una página de publicidad y hasta que el usuario tenga interacción con ella, se cierra para dar paso a los siguientes 20 resultados.
Luego de la publicidad sutil y engañosa el siguiente grado podría considerarse ilegal, aquella publicidad que aparece sin ser activada, que aparece como resultado de otra acción solicitada y que llega a bloquear el navegador, a inhabilitar las páginas de origen, a descargar programas no solicitados y hasta a introducir programas que afectan el funcionamiento de los equipos o definitivamente insertar virus informáticos. No me refiero a las cookies, ya que de esas está advertido el usuario y generalmente las acepta en los términos del servicio.
Navegar bien librado de publicidad:
(Intento utilizar los menos tecnicismos posibles)
1.- En primer lugar, tener presente que navegar en internet es cruzar un campo de bombardeo de publicidad, tener claro que igual que en las tiendas de autoservicio, los artículos de primera necesidad están hasta el fondo y los consumidores tenemos que cruzar varios pasillos de productos llamativos, ofertas del día y anuncios de todo tipo para llegar a lo que sí necesitamos y de igual forma, a la salida, se disponen en las cajas todo tipo de antojos, revistas, juguetitos, bebidas individuales por si el tiempo de compras aceleró nuestra sed o apetito, quizás haya sido tan aburrido que las ganas de comprar una pelotita anti estrés de goma, ahora sean irresistibles.
De igual forma llegar en una página de internet a la información que más nos interesa implica cerrar varias ventanitas emergentes y resistirse a los anuncios de calcule su edad, lea qué le depara su horóscopo, vea a la celebridad en su último escándalo, haga clic para ver el video que está dando vueltas por todo el mundo, baje de peso, usted es el ganador por ser el visitante un millón, contacte solteras o solteros en su área y muchas muchas más.
Luego de brincar la publicidad obvia, es necesario distinguir entre la publicidad engañosa, por ejemplo, si en el buscador, se tecleó, el antónimo para la palabra “lacónico”, habrá cientos de robots que recogen la palabra lacónico y la ponen para que el buscador la localice, así tendremos que los primeros resultados de la búsqueda, anuncien diccionario de sinónimos y antónimos, buscadores de palabras, traductores a otros idiomas, tareas escolares, etcétera, pero ninguno contestad directamente “en antónimo de lacónico es superfluo”, porque son ligas a diversos sitios donde uno se encontrará banners o letreros de publicidad, muchos disfrazados de la respuesta. Otros con la respuesta subrayada como enlace, para que el usuario haga clic y avance a publicidad bajo su consentimiento.
2.- Ignorar todos los banners o recuadros coloridos y con movimiento, nadie invierte en cosmética para lo básico (recordemos los supermercados), generalmente las respuestas a nuestras búsquedas así sean de texto, imágenes o de otro tipo, aparecen si mayor parafernalia.
3.- Atajos del navegador:
·         El principal atajo que utilizo dentro de un navegador es la combinación de teclas <ctrl-f>  (control y la letra F al mismo tiempo), este es un buscador de cadenas de texto dentro de la página, aprovechándolo, y escribiendo exactamente la palabra (lacónico por ejemplo) nos dice en primer lugar cuántas veces aparece y nos permite desplazarnos entre cada una de las ocurrencias, entonces si dice “lacónico” y se ilumina su primera aparición, pero pertenece a un recuadro de publicidad, al darle clic en siguiente se va a la próxima aparición y también la ilumina, de modo que haciendo esto repetidamente puedo llegar a la palabra que busco sin necesidad de leer ni distraerme en cada uno de los distractores.
·         Otro atajo es utilizar la tecla <tab> tabulador, al presionarla repetidamente se salta a las palabras que tienen enlaces (hyperlinks), entonces no se detiene en la publicidad gráfica por un lado, pero por el otro, tampoco permite caer en la trampa de “oprima aquí para obtener sus resultados” cuando en realidad el área seleccionable es mayor y se refiere a publicidad, en otras palabras, oprimiendo <tab> varias veces, me muestra un recorrido por los elementos seleccionables sin necesidad de detenerse en los recuadros con trampa.
·         Abrir en nueva ventana: cada uno de los elementos que me interesan prefiero abrirlos en una segunda ventana, de esta forma, lo podré ver sin todo lo que le rodea, y si acaso por error, le dí clic a la publicidad indeseable, cierro esa ventana sin necesidad de tener que regresar (back) en el navegador, porque ese back hubiera vuelto a cargar todos los elementos de la página. Así oprimiendo <ctrl> al momento de hacer clic en el enlace deseado, este nuevo contenido se mostrará en una siguiente ventana, y si no era, simplemente se cierra dicha ventana y continúa uno en la anterior sin que haya registrado movimientos que ocupen tiempo y recursos de la red.
·         Revisar la barra inferior del navegador cada vez que se pasa el mouse sobre una liga o enlace, de esta forma aparece la dirección destino en caso de oprimirlo, esto es útil porque muchos sitios o recuadros aparecen con una serie de opciones atractivas a las que un navegador experimentado no les haría clic, dentro del mismo recuadro, “dibujan” la opción “no me interesa”, “más tarde”, “cerrar”,  “cancelar” o “salir”, al estad dibujados, no son varias ligas, sino una sola que llevará al usuario a la misma dirección con publicidad, sin embargo al estar vigilando la barra inferior, el mouse puede pasarse por todas la opciones y el destino no cambia, señal indudable de trampa. Más molesto es todavía cuando esos recuadros traen dibujado el botón [X] rojo que significa universalmente cerrar la ventana, y hacerle clic de todos modos llevará a la página de publicidad. (en algunos casos donde se ha bloqueado la barra inferior, es posible analizar el destino de la liga, haciendo clic con el botón derecho del mouse y solicitado las “propiedades” del enlace, mostrará si es el mismo o no de los elementos contiguos).

·         El atajo más efectivo para evitar la publicidad es <ctrl-w>, pero también es el último recurso, <ctrl-w> cierra la ventana y toda la publicidad en ella contenida, pero también se pierde la página en la que el usuario estaba navegando. Su utilidad reside en que algunas páginas eliminan las barras de desplazamiento, el menú del navegador y hasta los botones de cerrar y minimizar, así para una publicidad no deseada y forzosa, una salida abrupta y definitiva.
Redes Sociales
Existen muchos usuarios que ingenuamente creen que el uso de las redes sociales es gratuito, pensemos directamente en FaceBook y Twitter. Antes de navegar en ellos tengamos presente que nadie cotiza en la bolsa de valores ni se convierte en multimillonaria trasnacional regalando todo lo que tiene.  Por lo tanto, cada movimiento que hacemos, cada gusto que expresamos o cada tendencia que seguimos, es recogida para integrar perfiles de consumidor. Afortunadamente la mayor parte de las veces como una forma de respeto al usuario incluyen la leyenda (publicidad o enlace patrocinado).
En Facebook, cada vez que llegan invitaciones de aplicaciones externas, solicitan otorgarle permisos, éstos incluyen publicar a nuestro nombre, enviar comunicaciones a nuestros contactos y permitir el acceso a nuestros datos personales. Aquí la única recomendación es leer con cuidado los términos de uso y vigilar consuetudinariamente la privacidad del propio perfil. Y aunque parezca sin importancia, tampoco darle clic en “me gusta” a todo lo que se nos ocurra, ese “me gusta” también fa formado un perfil de cosumidor, pero si el clic es directamente a marcas comerciales, entonces estaremos recibiendo continuamente posts publicitarios.
En twitter, cuando uno está interesado en las tendencias del momento, por ejemplo, cuando comentarios de un sismo inunda las redes, aparece una tendencia, llamada #BajedePesoconYogurth o una tendencia que diga #ElMejorSmartphone, y resulta que son patrocinados, es decir, es publicidad puesta en nuestro timeline. Otras veces sucede que una celebridad a la que seguimos hace un comentario como “Mira qué buena foto acabo de tomar con mi nueva cámara <marca> y <modelo>” y cuando se hace clic al enlace lleva a una página comercial sobre el modelo y marca de la cámara mencionada. Aquí no aplica revisar la barra inferior de la ventana del navegador, porque el mismo está recortado o codificado.
Para estas dos redes sociales y las demás que surjan mientras este texto ande por el espacio virtual de internet, el principio básico será identificar las ligas a publicidad o enlaces patrocinados y por otro lado, no dar clic a enlaces sospechosos, la sugerencia es que si el contenido que estamos buscado no está a un clic de distancia, desconfiar de él. Si tengo que dar más de dos clic´s para llegar a un contenido, cerrar la navegación.


Y nunca, nunca, navegar por hábito, usar las mismas rutas, es aprovechado para que nos cambien un día la disposición de los botones o ligas y terminemos dando clic en donde no debemos.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Redes Sociales (Mal)(Ben)ditas

En cuanto baje la fiebre de FB y Twitter hablaremos desde una perspectiva diferente.

Pienso en lo que significó el Stencil y mimeógrafo para aquella generación de estudiantes del 68, encontraron ellos y lo dicen en cada documental sobre el tema, una poderosísisma herramienta para dar a conocer sus puntos de vista, una maquinita que reproducía por miles una cuartilla que luego podía entregarse como volante a los transeúntes, seguramente ellos no, pero los policías y halcones dijeron más de una vez, ¡maldito mimeógrafo!. Por cierto en mi primer trabajo en los años ochentas tenía que reproducir exámenes y guías para estudiantes de postgrado de la UNAM, mediante sténcil y mimeógrafo y tenía su encanto ver salir las hojitas una por una, con la tinta aún sin secar.

Cuando empezaba yo como ayudante de investigador en la Facultad de Psicología de la UNAM, usábamos Bitnet, un sistema para intercambiar mensajes antecesor al correo electrónico mediante la red de la Supercomputadora de la UNAM, la primera vez que pudimos mandar una imagen con el logotipo del congreso fue un triunfo, porque estaba limitado a mensajes de texto, por cierto sin acentos ni “ñ’s”, cosa que ponía mal a los colegas españoles. El bitnet se empezó a llenar de mensajes de propaganda y hasta comerciales, (“No se pierda el nuevo ejemplar de la Ravue Latin sur la pensée et le langage”) y de mensajes de esos incómodos como “te quiero conocer”, “conoce jóvenes rusas”, incluso un mensaje directo que me proponía que mandara fotos y teléfonos de mis compañeras de la facultad y por cada una me depositarían 20 centavos de dólar o algo así. Aquellas terminales de cómputo basadas en el sistema CANDE no tenían impresora individual, o sea que mandabas imprimir y luego recogías tus 200 páginas de impresora de matriz de puntos en el centro de cómputo, dentro de Ciudad Universitaria, pero a casi tres kilómetros de la Facultad. Al recoger tus 200 páginas impresas y darte cuenta que sólo uno o dos mensajes eran sustanciosos, seguramente alguien (hasta yo) en su momento dijimos ¡Maldito Bitnet!.

Y apareció el correo electrónico, antes que hotmail, yahoo, gmail, latinmail, ciudadfutura y otros ya desaparecidos, tener una cuenta requería que estuvieras respaldado por una empresa o institución, recuerdo al director de la Facultad diciendo, ¡para Orduña no!, sólo voy a autorizar cuentas de correo del servidor.unam a investigadores titulares. En fin, yo era el encargado de revisar y responder el correo de nuestra titular del laboratorio y armamos por ejemplo el Congreso Iberoamericano de Pensamiento y Lenguaje en Tuxtla Gutiérrez en 1990 sin una sola llamada telefónica, los Españoles, Peruanos, Colombianos, Estadounidenses, Canadienses, Venezolanos y hasta de Rusia enviaron sus trabajos, recibieron retroalimentación y hasta conocieron la publicación con las memorias todo por correo electrónico. Tiempo después, recibía unos correos invitándome a comprar algo, a aprovechar ofertas de viajes, a tener citas a ciegas, a hacerle caso a una cubana o rusa que decía que te amaba y que estaba dispuesta a dejar su país por ti, empezamos a recibir las trampas de “haga clic en la siguiente liga” y te descargaba un virus, de aquellos que formateaban el disco duro, llegaron también los correos de insultos y subversivos que clamaban por la salida de tanques de Kosovo o que dejaban ver que vendría un movimiento zapatista, y muchos otros que decían “hola me llamo tal, estoy en un curso de correo electrónico en McGill University o en Chimbote, contesta este correo para saber si te llegó….” Y entre toda esa paja se perdían los correos necesarios, ¡Maldito e-mail!!!

Y bueno, seguiría hablar de los chats y las redes sociales, nada hay que pueda decir que no conozcas y manejes mejor que yo, sobre husmear hasta acosar, en la historia de la humanidad tendríamos que maldecir no solo a las redes sociales sino por ejemplo a los catalejos a los diarios, a los daguerrotipos, a las películas caseras, al teléfono fijo (sobre todo antes de que se implantara el identificador de llamadas), el chismógrafo, el grafitti, los rayones y recados en baños públicos, las revistas rosas con sus paparazzis, los reality shows, los anuncios clasificados y hasta los investigadores privados, los sistemas de videovigilancia, los espías satelitales, y hasta los escuchones detrás de uno en el transporte público o en la mesa del al lado en la cafetería. La lista podría ser interminable, pero no por eso podemos pasarnos la vida maldiciendo a los adelantos tecnológicos, sino a su uso y abuso. ¿Qué han facilitado las redes sociales? Parafraseando a Loret de Mola: “saciarmorbos” poner en una vitrina al alcance de casi todos lo que antes los husmeadores tenían que andar buscando y hasta pagaban por acceder. Han potencializado también los impulsos exhibicionistas, pues aquellos que sin problema se cambiaban de camisa en medio de un parque lleno de gente, hoy pueden hasta medir cuántas miradas atraparon. Otros, perfectamente instalados en la era de las relaciones virtuales, saludan y hasta intiman con personas que no conocen en persona ni la conocerán probablemente. 

Aquellos que están en busca de reconocimiento social, hoy lo confunden con cuantificar el número de seguidores o contactos. Ya ha habido estudios que dicen que alguien que tenga más de 90 contactos, es como si no tuviera ninguno, pues la memoria y emoción no dan para establecer lazos con más personas que ese número (prometo recuperar la fuente, pero se puede buscar como el número de Dumbar).

Hoy veo a la generación de mi hijo (14 años) con una adaptación a las redes sociales como si fuera natural, si en nuestra generación se decía que si no pasa por la Televisión era como si no existiera: los cantantes, las películas, los lugares, los deportes, los chistes, etcétera. Para ellos, lo que no pasa por redes sociales es como si no existiera, ni la fiesta, ni el viaje, ni el récord en los videojuegos. Y la línea entre lo público y lo privado se vuelve elástica y móvil, pues se publican fotos que a nadie más le pueden interesar (no me refiero directamente al “sexting”) y se hacen declaraciones de afecto que en persona no se atreven, o ¿será que en persona ya no son necesarias?, ese sería un cambio generacional.

No me pongo en contra de las redes sociales ni promoveré que se dejen de utilizar, pero sí compartiría sugerencias para su uso, por ejemplo, a mi hijo, no le reviso su cuenta, pero tiene el compromiso de no incluir como contactos ni personas mayores que él (recibe solicitudes de papás de sus compañeros de la secundaria) ni de personas desconocidas y para nada poner imágenes de su hermanita, su mamá ni de la casa u otros detalles con información personal.

En lo personal, tengo muy pocos contactos, porque creo que no debería tener más que los nombres del directorio de mi teléfono móvil, aunque no por eso dejo de seguir a personajes de los medios de información. Y busco que mis publicaciones en Twitter y posts no sean paja, aunque muchos de ellos se puedan considerar así, evito “buenos días mundo”, “ hoy es martes”, “acabo de despertar”, “cenando en familia”, “la vibra es la fuerza del universo”, etcétera. espero que quienes me sigan tengan o una información interesante o algo sobre mí que no les molesta que comparta. Y trato de tener siempre presente que cualquier cosa que ponga en Twitter es como un mensaje en botella, no puedo tener certeza de a quién le llegará, en una fiesta recuerdo que antes de cada chiste preguntaba yo ¿pero no hay argentinos? Ok, para otro chiste, ¿no hay gallegos? Ok, para otro chiste ¿no hay alemanes? etc. y me seguí, hasta que en algún chiste me dijo una pareja con cierta molestia, -oye nosotros somos antropólogos - , en fin no podía preguntar por todos, esa misma sensación me ocurre cuando publico algo en Twitter.

Para terminar, quiero decir también que no debo dejar de tener en cuenta aquello de “nadie es tan feo como en su foto de licencia de conducir ni tan bello como en su perfil de facebook”.

En poco tiempo hablaremos en pasado sobre las redes sociales, gracias por acompañarme en este ejercicio que me invitó a la reflexión.