viernes, 24 de julio de 2015

Certezas, ese poderoso punto débil


Muchas veces me pregunto, qué es lo que hace que la gente tome aviones, se quede días en los aeropuertos, si las tormentas no les permiten emprender la ruta (generalmente) de regreso, o el camino al hogar.
¿Por qué simplemente no pernoctamos durante cuatro meses en donde la noche nos caiga, sin ser llamados trotamundos, vagabundos o pata de perro?  Porque necesitamos de pequeñas certezas, algunas importantes para unos, insignificantes para otros, algunas veces las opuestas, pero al fin de cuentas certezas, estar cierto de algo, parte de lo que nos ha hecho evolucionar como individuos y más como sociedades es llenar ese vacío.
Lo que es una tortura o pesadilla para algunos, es el sueño dorado de otros, aquel vendedor de bisutería que recorre la playa en busca de clientes, sueña con un poco de sombra y aislamiento para su descanso, en contraposición, el reo que purga su condena  en la penumbra, añora minutos de sol o al menos de su luz.
Las certezas a las que nos apegamos suelen ser variadas y cuando no naturales, inventadas, sustituidas o artificiales: la cuna reproduce el movimiento al que el bebé se acostumbró dentro  del vientre materno, un micrófono o cámara de cuidado del bebé, aporta a la Madre la certeza de enterarse de los movimientos y las necesidades de su bebé, sin estar presente en la corta distancia.
La comunicación que emitimos, se completa cuando recibimos respuesta del destinatario, a toda una generación de niños se nos enseñó a decir “mande usted” para dar certeza de que hemos escuchado el llamado de nuestro nombre, se nos enseñó a decir “gracias” para que sea dado por recibido el favor o bien recibido. Las redes sociales nos otorgan un artificial ícono de mano con pulgar arriba, para indicar que alguien se enteró del mensaje publicado, o las dobles marquitas de verificación (palomas) para indicarnos, primero, que nuestro mensaje ya fue enviado desde el dispositivo electrónico y segundo, para indicar que ya fue leído por el destinatario. La gente tiende a enloquecer cuando no tiene la certeza de que el mensaje ha llegado fue leído, pero no respondido.
En lo cotidiano, necesitamos certezas sobre nuestra alimentación, sobre nuestro sueño, sobre nuestra seguridad, se mueven millonadas de dinero sólo para asegurar que la población, tendrá a su disposición alimentos, agua, un techo para dormir y la seguridad de que durante las horas de sueño tendrá paz. La falta de cuales quiera de estas necesidades no cubiertas derivará en una inestabilidad y desequilibrio, físico, mental, espiritual y social.
Las guerras en la historia de la humanidad no son otra cosa que el combate al temor de perder nuestras certezas de provisiones, de territorio, de salud, de equilibrio y de superación, todo lo demás es una amenaza con la que no podemos vivir.
Y al no poder vivir, la única certeza que al fin de cuentas nos queda es la muerte. Así como decía el poeta Jaime Sabines en “Me encanta Dios”:

Y por eso (Dios) inventó la muerte:
para que la vida — no tú ni yo– la vida,
sea para siempre.


viernes, 3 de julio de 2015

El sentido del día


Ya antes he escrito sobre el sentido de la vida, bueno he parafraseado a Viktor Frankl, de hecho, me sucedió algo simpático, de esas cosas que sólo suceden en tiempos de redes sociales y librerías virtuales: sucede que hace algunos años, una tarea que nos dejaron en la Maestría en Desarrollo Organizacional, era revisar el trabajo de Viktor Frankl y aplicarlo a el trabajo en las organizaciones, desarrollamos un escrito, muy satisfactorio en equipo mi compañera Edda Cañetas y yo, y el trabajo resultante es una lectura que he recomendado y compartido cuantas veces he podido a compañeros de trabajo o durante cursos de capacitación, se llama “El hombre en busca de sentido”, puesto que como tarea así teníamos que identificar el texto por el libro en que nos basamos, ahí repasamos brevemente la biografía del autor, su paso por los campos de concentración, cómo surge su teoría del sentido de la vida a partir de ser despojado de los bienes materiales y las etapas de denigración hasta la pérdida de la dignidad humana y cómo más que buscar la autoactualización que otras teorías humanistas identifican, él descubre las potencialidades a partir de las pulsiones propias y las circunstancias, desarrolla la teoría a partir de la voluntad de sentido, como una pregunta que la vida te hace, no como algo que tú estás cuestionando.  En ese texto, se habla del vacío existencial, de la frustración existencial y de la posibilidad de que se convierta en frustración y neurosis. Luego de eso aplicamos estos conceptos al sentido del trabajo en las organizaciones, cómo puede ser frustrante hacer un trabajo y no saber de dónde viene ni a dónde va, cómo el trabajo algunas veces más que una forma de ganarse la vida, se convierte en una forma de “perderse la vida”, por tanto, algo que nos ocupa un tercio de la misma (ocho horas diarias), debería ser algo que nos llene de satisfacción, que nos haya dado la oportunidad de elegir y de sabernos útiles, Frankl decía que hay tres valores en el trabajo: 1) De creación: saber que somos capaces de ofrecer algo al mundo, 2) De experiencia: encontrarnos con otros seres humanos y descubrir en ellos, su unicidad, irrepetibilidad y su potencial, y 3) De actitud, cuando nos vemos imposibilitados para encontrar y descubrir sentido por los valores de la creación y la experiencia en las situaciones inevitables. Si se pierde la visión de ver al trabajo como un fin y no como un medio, el producto negativo es el estrés, el alcoholismo y abuso de drogas, llegando a la adicción, agresión y depresión, algo que Frankl llamaba la tríada neurótica.

En fin, la anécdota es porque previo a la clase que nos tocaba dar el sábado subimos a una página web el escrito en formato PDF y como era público, alguien más lo tomó y de repente ya se encontraba en diferentes sitios como el texto del libro de Viktor Frankl para descargar, al grado que algunos sitios ya cobraban para obtenerlo, y por más que se haga la aclaración, de que no es el texto original sino un ensayo basado en él, por ahí sigue y seguirá circulando nuestro texto, una vez que algo se vuelve viral en la red, ya no existe forma de detenerlo, así que ojalá sea de utilidad a quienes lo descargan inclusive pagando por él, haga el lector el ejercicio de buscar “El hombre en busca de sentido” PDF y entre otros, por ahí aparecerá este texto.*

Pero, luego de haberme desviado a lo anecdótico, resulta que el ritmo frenético de nuestros días parece que nos llevan a cuestionar el día a día, ya no tanto a buscar un profundo sentido de la vida, sino un superfluo sentido de nuestro día a día. Me gusta ponerme a pensar en lo escalable de las dimensiones tiempo y espacio, es decir, así como  hablamos de nuestro hogar, nuestra ciudad, nuestro País, continente y planeta ( o sea, no quieras cambiar tu ciudad si no empiezas por tu hogar ni quieras que tu País cambie algo que no ha dado resultados en tu ciudad, y no quieras cambiar el mundo si no has logrado un cambio en el vecindario). Así otra escala es la desarrollada por los científicos de la Universidad de Chicago para calcular el reloj de la humanidad o del apocalipsis, ese que dice que estamos a tres minutos del colapso, ya que mide el grado de amenaza nuclear, ambiental y tecnológica para la Humanidad. (ver http://thebulletin.org/timeline), yo nací en un planeta que estaba a diez minutos de su desaparición, hoy estamos a tres minutos.

Este tipo de escalamiento siempre me ha parecido un ejercicio interesante comparar el día y sus horas con la vida del ser humano: por la mañana nos cuesta abrir los ojos como a los bebés recién nacidos, pasamos a poner los pies en la tierra después de un despertar y ponemos nuestras expectativas en lo que haremos desde ese momento hasta que el sueño nos venza por la noche, así que uno tiene que alimentarse, trabajar, cultivarse, (por lo menos leer los periódicos), ejercitarse, convivir con los demás, disfrutar del sol de mediodía, esperar el atardecer y las recompensas que con él llegan, así sea sólo una taza de té a las 5:00, de preferencia con una buena charla y compañía, equivalente a tener alrededor de 50 o 55 años,  hora/fecha que ya no es la apropiada para ponerse a hacer ejercicio, o tomar el almuerzo. La caída de la noche ya nos empuja a la diversión, pero quizás también a la planeación de lo que hicimos, dejamos de hacer, nos hubiera gustado terminar, o visualizamos que se hará mañana o al menos dejamos las condiciones para que alguien más lo pueda hacer, es equivalente a pensar en la trascendencia, es decir, que lo poco o mucho que hice en este día (vida) se aproveche por alguien en el futuro y si era una obra inconclusa, pueda llevarse a buen término con o sin mi presencia. La noche nos lleva a una condición física similar a la de la mañana, somnolencia, ganas de descansar, movimientos lentos y recogimiento, igual que lo hace la edad avanzada (aquel que quiere nadar o trotar a las 11:40 de la noche porque no lo hizo en la mañana, es similar al octagenario que quiere revivir sus mejores años, igual y le llega a funcionar, pero no es el mejor momento), no se puede sacar juventud del pasado ni recuperar a media noche minutos perdidos en la tarde.

Es por esa escalabilidad que más que una ambiciosa búsqueda de sentido de la vida, tenemos que encontrar el humilde sentido que le damos a nuestro día.



*Si google no lo ubica, aquí anda una de tantas copias: https://www.dropbox.com/s/l64slw126ml1szr/enbusca_doc.pdf?dl=0

miércoles, 10 de junio de 2015

Zumo de Melocotón: Refresco de Memoria.

Ya antes he hablado en este blog sobre los sorprendente que siempre me parece la memoria, ese proceso mental que en el currículum universitario venía pegado a otro: así como un solo semestre veíamos juntos pensamiento y lenguaje, en otro semestre veíamos motivación y emoción, había otro dedicado a la sensopercepción, pero la memoria nos la daban junto al aprendizaje, así se llamaba la materia: Aprendizaje y Memoria, con una planta de profesores que traían una tan de moda formación conductista setentera y trasnochada, había quien se preciaba de haber estudiado muy cercano a B.F. Skinner y cuando en el auditorio se hizo un evento a por su fallecimiento, hubo llanto durante la lectura de las vivencias de ese profesor con el padre del conductismo, entonces, si para el conductismo el aprendizaje lo era casi todo, (aunque no pueda explicar las lágrimas por alguien que ni es estímulo presente en el ambiente ni aplica castigo físico) en un semestre juntar aprendizaje y memoria, se distribuían si bien nos iba en un 80 y 20%. Así que lo que recuerdo de las clases recibidas sobre memoria, es mínimo.  Sobre aprendizaje salí sabiendo cómo condicionar operantemente desde una célula hasta un perro o modelar conductas humanas mediante premio, castigo, reforzamiento o extinción.

Fue Araceli Otero, la profesora que nos llevó un libro verde, nuevo, recién editado en España, que se contraponía en mucho a la escuela conductista gringa, más de moda en nuestros profesores mexicanos que en los estadunidenses, pero propuesta alterna al fin de cuentas, el libro es de Manuel de Vega, Introducción a la Psicología Cognitiva. Luego de agotar el modelo conductista que presumía poder explicar toda conducta mediante los estímulos y respuestas, infiriendo que al fin de cuentas los organismos son una caja negra, que dependiendo del estímulo, presentarán la respuesta. Aquel libro verde nos abriría esa caja negra, era todo un alivio que la alternativa fuera inclusive colorida (verde).

Ahí aprendí algunas estrategias de memoria, los diferentes modelos que existen predominantemente me sirvió durante muchos años el modelo de almacenes de Atkinson y Schiffrin (años setentas también) Memoria sensorial, memoria de corto plazo y memoria de largo plazo. El número mágico que son siete más menos dos unidades de información y en la lógica de la memoria de almacenes; explico rápidamente: percibes estímulos todo el tiempo, aquellos a los que diriges tu atención, pasan  la memoria sensorial y hay una pérdida brutal de información, en milisegundos ya no recuerdas el zumbido del insecto, los pasos de la gente en la calle, lo que pasó hablando una pareja, porque no dirigiste tu atención, podrás recodar en todo caso, la conversación a la que atendiste por teléfono móvil. Todo eso a lo que dirigiste atención se va como información al almacén de corto plazo, ahí la información permanece más tiempo y hay una pérdida constante, siempre me imaginé como una pequeña cascada de un riachuelo, continuamente se va para no regresar la información, aún que toda esa agua quisieras guardarla no hay recipiente suficiente para mantenerla. De toda esa información que está circulando, en ese almacén de corto plazo, aquella que repasas o se vuelve significativa (es decir, asociada a un estado emotivo), es la información que se va al almacén de largo plazo, y ahí, aseguran los autores no hay pérdida, simplemente se vuelven complejas las claves para traer la información. Como un juego, cuando estoy relajado, me pongo a buscar en ese almacén de largo plazo y me reto a traer al presente recuerdos que probablemente ya no deberían estar disponibles, entonces en un laberinto de claves rebuscadas, voy asociando recuerdos desde la temprana infancia, hasta lecturas, poemas o canciones que alguna vez me aprendí y que creí que ya no me las sabía completas, en parte, eso es lo que sucede con la hipnosis, concentrar de una manera intensa la mente en un recuerdo particular y son sorprendentes todos los detalles que pueden recuperarse.

La memoria no es del todo confiable, por eso nos hemos llenado de notas, de fotografías, de libros, de cuadernos, de diarios de calendarios, la memoria trata de agrupar en categorías todo lo que recibe y es fácil que algo se acomode en el cajón de al lado, por ejemplo ver una película y sentir que la historia ya la conocemos, pero nunca la habíamos visto antes. Y es que no hay referencias en ese cajón o depósito, habría que buscar en el de al lado que almacena historias leídas en libros, no en películas. También la memoria puede cambiar algunos detalles, recordamos siempre el coche rojo del abuelito que llevaba a un compañero a la escuela y cuando nos enseña fotos décadas después, nos muestra el coche anaranjado de su abuelo, la memoria nos llega a jugar algunas pasadas.

Más interesante aún, son la emergencia de recuerdos involuntarios, esos son claves que se van solas y asocian vivencias y pensamientos que de repente no sabes cómo llegaron hasta aquí. A menos que te pongas a reflexionar y recuperes el hilo conductor de tales claves. Hoy por la mañana vino a mi mente la barra de un local en Madrid, un vaso de cristal con dos hielos y el refrescante jugo de melocotón, la escena se completa por una mañana de verano, con un sol cayendo a plomo, sin tener exactamente un lugar para desayunar en forma (a diferencia de España, en México desayunamos en forma cuando consumimos, fruta, cereal, yogurth, huevo tocino, o cualquier otro antojo pesado que alarma a quienes han vivido con un petit-déjeuner el inicio de todos los días de sus vidas. Mi vívido recuerdo de ese zumo de melocotón (que en tres días tuve que aprender a pedir zumo en lugar de jugo) me llegó a la mente mientras leía un pasaje del libro “Las edades de Lulú” en el que describe Madrid como una Ciudad caótica con gente comiendo de pié en las barras y el piso lleno de servilletas de papel. Aquel verano ni caótico ni hostil me pareció Madrid y ese zumo de melocotón fue un oasis en mi desierto, escena toda que me trajo una línea de un libro. Así de extraños son los caminos (asociación de claves para traer información) de la memoria.

(Imagen encontrada en http://se.forwallpaper.com/wallpaper/peach-juice-250072.html)


Yo siempre lo he dicho, para tener bellos recuerdos a los cuales regresar y disfrutar volver, hay que fomentar buenos momentos en el presente, porque se vuelven pasado en el inminente futuro.



lunes, 18 de mayo de 2015

Comunicaciones Síncronas y Asíncronas

Cuando estaba yo en los primeros semestres de la carrera de Psicología, parecía que me despedía de la computación académica, puesto que en el bachillerato había llevado cibernética y computación y me volví bueno haciendo programitas en LOGO y luego en lenguaje C. pero cuando uno toma decisiones para elegir algo, termina despidiéndose de lo demás. Así que cuando decidí que estudiaría Psicología, dejé la programación dura y me quedé con el manejo de software comercial.  Fue en ese tiempo que escribí mi “Historia de la computación” y fue un texto de unas 80 cuartillas que le regalaba yo a todo mundo, a qué se denomina computación, quién fue el padre de la computación (Charles Babagge) y a quien se consideraba la madre de la computación (Lady Lovelace), las primeras computadoras y las generaciones que habían sido marcadas por la tecnología en uso, bulbos, circuitos integrados, chips, microchips y la esperada quinta generación, que para principios del año 2000, tenía que ver con computadoras que se comunicaran en lenguaje natural, prácticamente con memoria y capacidad de procesamiento ilimitado y manejando inteligencia artificial. Quince años después de esa esperada fecha futurista, seguimos esperando la quinta generación con todas sus características. De los últimos capítulos que le agregué a aquel escrito era el de los virus informáticos, cómo protegerse y vacunas existentes (virus ping-pong, virus Jerusalm Brain, MichelAngelo y hasta la leyenda urbana sobre el virus Madonna, que se decía que al activarse, en tu pantalla monocromática de 320 x 200 pixeles, se aparecería la cantante bailando mientras era dañado completamente el disco duro).
En fin, uno escribe sobre el futuro con la misma certeza del pasado remoto, es decir, sin saber exactamente los hechos, sin ser testigo, concluyendo a partir de lo que otros han escrito y tratando de poner en papel imágenes mentales algunas veces indescriptibles, total uno era joven y tomar riesgos incluía lanzarse en un bicicleta o patineta cuesta abajo sin frenos, hacer caminatas sin rumbo fijo, o eso, escribir sobre el futuro, si hubiera escrito sobre smartphones, hubiera recibido más burlas de las que recibí.
En aquel escrito “Historia de las computadoras” luego de repasar CPU, dispositivos de entrada y salida, y redes token ring para comunicación entre computadoras, hablé de comunicaciones síncronas y asíncronas, era un término nuevo para mí y tan nuevo para otros, que ni siquiera lo registraban, poco valía la pena detenerse en tales esdrújulas, por cierto aquel escrito estaba lleno de esdrújulas, podía leerse casi cantando Ábaco, cálculo, código, errático, depósito, cómputo, artículo, minúsculo,
Las comunicaciones síncronas, son aquellas donde quienes se comunican lo hacen en tiempo real, escuchándose o mirándose y saben exactamente dónde termina la unidad de información de uno, para emitir el mensaje por el otro. Las comunicaciones asíncronas, son aquellas que lanzan el mensaje y no se sabe exactamente en qué momento es recibido por el receptor, por tanto la respuesta no es inmediata.
 En la película 2001 Odisea del espacio, se presenta una entrevista entre un presentador de televisión y un tripulante de la nave espacial, por cierto 2001 era el futuro lejano planteado en la película, realizada en 1968 por Stanley Kubrick, (no soy el único que se ha equivocado en retratar el futuro). La entrevista como dijo el presentador de televisión, fue editada para que los televidentes la vieran en tiempo real, ya que la señal tardaba alrededor de siete minutos en llegar desde el estudio de televisión en la tierra, hasta el lejano punto donde se encontraba la nave. Razón por la cual, el presentador dijo que se habían borrado los silencios de siete minutos para presentarla como una conversación continua al público. Con esto pudo ilustrar un ejemplo de comunicación asíncrona para que parezca síncrona.
En ejemplo más elemental, una comunicación síncrona se da entre dos compañeros contiguos de pupitre que se dicen el uno al otro, - préstame un lápiz, -No traigo más que el mío, contesta de inmediato, ante la mirada inquisidora del profesor que les pidió guardar silencio. En ese mismo escenario, en lugar de hablar, el compañero le encía anotado en un papelito un recado a la compañerita que está a cuatro pupitres del suyo: “te invito al cine”, el papelito viaja de mano en mano por tres de sus compañeros, dos de ellos lo abren para enterarse, y luego llega a la destinataria, quien lo recibe y para no distraerse de la clase, lo guarda en la bolsa de su suéter. Este recadito lo retomará a la primera oportunidad y antes de abrirlo indagará quien se lo envió, decidirá si lo lee y en caso de leerlo, dispondrá del tiempo que desee tomarse para contestar, para no contestar o para destruirlo, quizás decida contestar el viernes siguiente.
Las comunicaciones síncronas cuando no son en persona, pueden ser mejor conocidas como una llamada telefónica local, una vez establecida la comunicación, se mantiene en escucha a quienes emiten y reciben mensajes sin interrupciones ni esperas, la retroalimentación es inmediata y permite conocer además la entonación y modulación de la voz, las video conferencias además pueden mostrar las gesticulaciones y lenguaje no corporal, hasta ahora es lo mejor que tenemos para comunicaciones remotas síncronas.
Las comunicaciones asíncronas donde no se establece un medio permanente de comunicación, en línea como lo conocemos, son aquellas comunicaciones como la radio, comunicación de una sola vía, donde el hablante dice “cambio” para asegurar que ha terminado su mensaje, escritos tenemos el correo electrónico y los chats, se manda el mensaje, se espera que el otro lo lea y responda, inclusive se han desarrollado aplicaciones que digitalizan la voz y la envían, con tal rapidez que pareciera comunicación síncrona, pero siguen siendo asíncronas. En estas comunicaciones asíncronas, como los SMS, (Short Message System) o la mensajería instantánea, cuyo mayor expositor en estos meses es la aplicación Whatsapp, el error de los usuarios es confundir mensajería instantánea con comunicación continua.

 (Imagen tomada desdehttp://elhorizonte.mx/foto/400000/404925_manejar-celular-mensajes-accidentes.jpg)
 
Si bien, en otros tiempos uno revisaba con cierta frecuencia el buzón del correo convencional para ver si llegaba la carta, la tarjeta o la invitación esperada, hoy resulta ocioso y hasta peligroso hacer lo mismo con los buzones de correo electrónico o de mensajería instantánea, como lo dije antes, (pero no tanto), la combinación de teléfonos inteligentes, redes ultrarrápidas, mayor cobertura de servicios de internet y abaratamiento de dispositivos, han hecho que cada vez estemos más y mejor comunicados, así sea durante una junta de trabajo, una fiesta, un viaje, en el dormitorio, durante la comida, conduciendo el vehículo propio o manejando maquinaria, la gran ventaja de los teléfonos celulares es que te pueden localizar en cualquier momento, pero la peor desventaja es también que localicen en todo momento. La única recomendación a los lectores es que establezcan prioridades en la comunicación remota, en primer lugar atender las comunicaciones síncronas, porque significa que alguien está en persona esperando darnos un mensaje y esperando la respuesta o reacción, en segundo lugar la mensajería instantánea y los mensajes SMS, ya que alguien se tomó la molestia de comunicarnos algo, pero si fuera urgente, hubiera llamado al teléfono. Después de la mensajería instantánea, el correo electrónico, ya que alguien se tomó el tiempo de mandarnos un mensaje mejor elaborado, seguramente adjuntando archivos complementarios para leer con calma, y esperando un respuesta no urgente, ya que nos hubiera mandado un SMS para avisarnos y de ser impostergable, hubiera hecho una llamada telefónica.
Siguiendo la priorización propuesta, se pueden salvar vidas, en caso de ir manejando vehículo o maquinaria, contestar exclusivamente las llamadas telefónicas y de preferencia mediante un dispositivo de manos libres, ya que la multitarea tiene también sus riesgos , (http://jesusorduna.blogspot.mx/2015/04/multitasking-y-el-numero-magico.html), para los mensajes escritos y de mensajería instantánea, siempre habrá una pausa en el camino, semáforo en rojo por ejemplo o estacionamiento, y para los correos electrónicos habrá tiempo de llegar a un dispositivo más robusto, (Tablet o laptop) y leerlo con calma, la ventaja de los correos es que contienen un subject o asunto, de primera vista se puede saber de qué tratan y valorar si abrirlo o no.
Al último se pueden quedar las redes sociales y los blogs, no escribí estas líneas para que dejes todo y recibas mi mensaje, es para mis ratos libres y los tuyos.

viernes, 17 de abril de 2015

Multitasking y el número mágico

Mucho se ha escrito y se ha comentado sobre las habilidades multi-tasking o multi-tareas y el medio sobre-estimulador en el que nos encontramos.

La falacia es creer que se pueda procesar información de forma central y periférica simultáneamente y por otro lado, creer que los procesos de atención pueden tener dos o más blancos exactamente con los mismos recursos y significados.

El término viene del procesamiento de la información apoyada por computadora, como se sabe, los equipos cuentan con un CPU o unidad de procesamiento central que no hace otra cosa que estar apagando y encendiendo switches, o sea trabajando en un lenguaje binario de unos y ceros. Los humanos hemos tomado como convención el sistema decimal, porque tenemos 10 dedos a la vista con los que hacemos sumas, las computadoras (ordeadores9) sólo tienen dos: el encendido y apagado, estos son ceros y unos, en las primeras generaciones de las computadoras, sus procesadores eran lentos y se dedicaban de lleno a una sola tarea, quienes hemos vivido de cerca la evolución de los últimos treinta años de la computación, podemos ser testigos de un crecimiento desbordante de la capacidad de los procesadores y la capacidad para manejar grandes cantidades de datos, así como la velocidad para su almacenaje y recuperación.

La aparición de las microcomputadoras o computadoras personales, en la segunda mitad de la década de los años 70 del siglo pasado y su popularización a mediados de los años 80, fue un logro similar al de llevarse la Biblia a casa y no tener que estar en el templo para escuchar las lecciones escogidas por alguien más. Casi para fundar una nueva religión.

El siguiente salto cuántico fue la posibilidad de conexión a redes colaborativas y con la puesta a disposición de internet al hombre de la calle, se le entregaron las llaves de todos los templos (del saber por lo menos). Para entonces las capacidades de manejo de datos ya había crecido exponencialmente, por ejemplo durante todo el quinto semestre de la carrera yo utilicé tres diskettes de 360 kilobytes, los insertaba en computadoras personales que no contaban con disco duro, en el diskette uno, yo traía el sistema operativo MS-DOS que servía de arranque, el diskette dos, contenía un programa denominado WordStar que era un procesador de textos y el tercero era el disco con todos mis escritos, tareas y ensayos, todo ese semestre no necesité más de 360 kb de espacio para los medianamente extensos textos que escribía y luego llevaba a imprimir casi siempre a otra computadora que estuviera conectada a una ruidosa impresora.

Sólo para mostrar un paso intermedio ya en los años 90 elaborar una carta de una cuartilla de extensión con los logotipos de mi trabajo, podía ocupar medio Megabyte (0.5Mb), es decir una cuartilla ya no cabría en el disco que cinco años atrás almacenó todos mis documentos de un semestre. Porque dicho sea de paso, a la par que los equipos crecen en capacidad, rapidez y espacio, igualmente el software se hace más pesado, requiere más espacio y se vuelve obsoleto en periodos más cortos, se le llama la espiral tecnológica, un equipo (hardware) con mayor poder y capacidad, requiere programas (software) cada vez más sofisticado que necesita más espacio y recursos en general de los equipos de cómputo. Así una computadora personal ya contaba con un disco duro de hasta 10Mb.

Cinco años después había yo adquirido una memoria USB con capacidad de 16 Megabytes, es decir un dispositivo del tamaño de un llavero  donde cabía perfectamente todo el contenido de computadora y media de las que aún se usaban en mi oficina.

Hace poco tiempo que utilizo un disco duro externo de 1 Terabyte, aquel término que veinte años antes parecía solamente teórico, un millón de Megabytes. Y ese dispositivo es apenas del tamaño de una tarjeta de crédito con mayor grosor.

Pero si de esa forma es como han crecido las capacidades de procesamiento de información, dieron paso a los ambientes multitareas, o procesamiento en paralelo, es tan simple la idea como que si una llave de agua está abierta y tiene la capacidad de llenar 80 recipientes de agua en un segundo, pero mi demanda es de apenas 20 recipientes, puedo en lugar de mantener la llave abierta y tirar el agua, formar cuatro líneas de recipientes y llenar uno de cada línea, así parece que en lugar de llenar una sola línea de 80 recipientes, en realidad estoy llenando 4 líneas y si cada una es de un cliente diferente y para usos diversos entonces parece que realizo cuatro tareas diferentes con los mismos recursos que tenía disponibles al principio. (nótese que para este blog evito a toda costa tecnicismos).

La mente funciona de forma similar, tiene un continuo de percepción (entrada de información), procesamiento de la misma (pensamiento) y salida de información (soluciones o respuestas mediante el habla o conductas manifiestas), pero dije de forma similar por que más que similitudes, la mente presente diferencias con el proceso de información de en las computadoras, principalmente porque hay un proceso voluntario de atención y procesos involuntarios (o casi) de cuestionamiento y almacenamiento de datos. Entonces el procesamiento de la información en los humanos, si se trata de fraccionar en diferentes tareas, exigen un esfuerzo voluntario o no, de relacionarla y darle significado, esto último es lo que aún no conseguimos con las computadoras.

Al estar dándole significado a la información se pueden obtener resultados extraños, porque más que una colaboración o complemento para la adquisición de conocimientos lo que se da es obstrucción, más que beneficios se crean obstáculos.

Se hizo un experimento de disonancia donde al sujeto se le proporcionaba información diferente por el audífono izquierdo y diferente por el izquierdo, encontrando que había un oído dominante (en lo cual no me extenderé aquí) es decir, la información que se fijaba en la memoria era la de uno de los oídos más que la otra, generalmente la que para el sujeto es más significativa, por ejemplo, si al sujeto lo que le interesa son los deportes, la información retenida era la que tocaba ese tema, a diferencia del sujeto que le gusta el arte, retenía la información del otro canal. Pero el estudio arrojó también que la información de uno de los oídos le da contexto a la información recibida en el otro, por ejemplo si la oración proporcionada por un oído es “Juan se encuentra desde hace dos horas en el banco”, era retenida e interpretada como un banco para sentarse si en el otro canal se hablaba de sillas o parque; en contraste si en el otro canal se aportaba información sobre banqueros, indicadores financieros, cambio de divisas, etc. El sujeto le daba un significado completamente diferente a la oración.

Y esto sucede con las personas que el día de hoy se presumen multi-tareas y que la tecnología les permite ver una película mientras se comunican por mensajes de texto en un Smartphone, hojean una revista y escuchan música, toman nota y creen estar pendientes de conversaciones en vivo, o peor aún conducen un vehículo, esto además de poco sustancioso, pues en ninguna de las tareas se concentra lo suficiente para lograr adquisición real de conocimientos o desarrollo de nuevas habilidades ni suficiente memorización, representan peligros, pues una de las tareas exigirá por momentos el 100% de su atención y descuidará todas las demás.

Correr y escuchar música no es multitasking, es acompañamiento de dos actividades semiautomáticas, pero manejo de maquinaria y escribir mensajes o mirar videos en una Tablet, es una mala combinación, pero aún conducir un vehículo y hablar por teléfono, en momentos cada una de las actividades requieren el 100%, por eso los reglamentos de tránsito lo prohíben.

Si bien, la capacidad de la mente humana para nuestro regocijo sigue siendo superior a la de cualquier computadora, especialmente para emitir opiniones, encontrar soluciones y manejar información significativa, tenemos que reconocer que en cuanto  manejo e datos las computadoras son una herramienta como extensión de la memoria que se ha fortalecido con los avances tecnológicos, por eso es capaz de manejar más información que nuestro limitado número mágico de 7 +- 2, aquel descubrimiento de la Psicología cognoscitiva que establece que podemos recordar hasta siete unidades de información, sean números, letras, palabras, cifras, nombres o frases, cualquiera que sea la unidad de información, somos capaces de manejar 7 +-2 o sea desde cinco y hasta 9, si me dan a memorizar 10 números, con toda seguridad recordaré los primeros 7,  si lo que me dan son nombres de personas o países, recordaré los primeros siete, si en lugar de una serie de números, me dan números telefónicos, esa será mi nueva unidad de información y podré recordar hasta 7 +-2 y así. La multitarea es un engaño o una habilidad menor de algunas personas para partir sus procesos mentales (percepción, aprendizaje y memoria) y utilizarlos al 100% durante pequeños lapsos en diferentes actividades, una a la vez, no para manejar varias tareas complejas con el mismo rendimiento.
 

 

lunes, 16 de febrero de 2015

50 Sobras de Grey

¿A quien le va mejor en 50 sombras de Grey? Indudablemente a la autora E.L. James (Erika Leonard James)

Pues ni la mujer que firma un contrato para ser sometida, ni el hombre que necesita someter para sentirse valorado.

Hace un par de años que veo señoras leyendo el libro (no los libros, no sé cómo le vaya a la trilogía), pero incluso quienes no acostumbran leer más allá de revistas rosas y cuentitos ilustrados, las ví tomando el reto de las casi 600 páginas, desde la enfermera de mi Papá que deja el libro junto a las lancetas y jeringas de insulina, hasta clandestinas oficinistas que se pasaban el texto en PDF para leer y aparentar que trabajan. Así como ciertos posts en redes sociales medio encriptados, en el que entre amigas se publicaban estar leyendo, con esmero y dedicación las 50 sombras. De alguna manera llegó el libro a mi hijo a punto de cumplir la mayoría de edad, quien me lo entregó y me dijo que si no lo había yo leído, lo leyera que quería comentar algunas cosas…. Sólo espero cuando lo comentemos que no me salga con aquello de ¿qué dudas tienes?

El libro, antes de la película, es todo un fenómeno, me recuerda grandes éxitos editoriales (y quiero ser muy claro, no obras maestras de la literatura), de esos llamados Best Sellers, es decir, los más vendidos. Y que poco me atraen, pero que como fenómenos bien valen una segunda vista más allá de los forros. Entre casos recientes, sucedió con Harry Potter, que lo tuve que leer para un análisis a partir del pensamiento mágico y de la interacción entre hemisferios izquierdo y derecho en una materia de la Maestría que estaba yo estudiando en aquel tiempo. Me sucedió luego con El Código Da Vinci, que de entrada me vendió el reto de estudiar mensajes ocultos en las obras de arte y el reto de ver la historia de la religión católica con un complemento feminista y menos patriarcal, vino el caso de Crepúsculo y su moda de vampiros , hombres lobo y a pesar de que los cuatro libros estuvieron en casa igual que las películas, porque  fascinaban a mi hijita por un actor que le gustaba, me he resistido a leerlos. Los juegos del hambre, por encargo de mi hijita los leí y porque me contaba que la ponían más triste que la misma película, así que comentábamos algunos pasajes depresivos y comparábamos con la película y la expectativa de las siguientes películas.  En general, estos ejemplos coinciden en que son libros escritos como libretos para Hollywood, por eso Harry Potter parece que tenía un maravilloso casting, los personajes eran exactamente como nos los habíamos imaginado, que en realidad, eran exactamente como nos los habían descrito, así la cicatriz de Harry Potter en la frente, el saco de lana de Robert Langdon en El Código Da Vinci, la palidez de los vampiros de la saga Crepúsculo (inspiradora de 50 sombras) y el vestido de fuego de Katniss en los juegos del hambre…. cumplieron todas las expectativas, pues cocinaron una perfecta receta de cocina.


Si me remonto a mis viejos tiempos, luego de leer, conversar, debatir  un libro como el de Milán Kundera, la insoportable levedad del ser, en mis tiempos de universitario y con emoción ir al Cine Latino de la Zona Rosa a ver la película, el casting no me convencía del todo, Tomas el protagonista era demasiado flaco y Teresa (Juliette Binoche) no mostraba exactamente la inocencia que debería al principio y por su lado Sabina la eterna amante, en la película se mostró más como la artista plástica atormentada que la bomba sensual que el libro nos presentó, el libro dedicaba como un 70% de la historia y el ambiente de la invasión a Praga en 1968 y por su parte la película pasa como un noticiero relámpago, las escenas de los tanques sólo para dar paso a la faceta como fotógrafa de Teresa. En fin, distaba tanto la película del libro, que bien podían apreciarse como dos obras de arte enlazadas pero que no ambicionaban ser un espejo y contar exactamente lo mismo. Recuerdo que leí alguna entrevista a Milán Kundera sobre el estreno de la película y decía que le hubiera gustado que el director por lo menos se hubiera tomado la molestia de conocerlo, de escuchar su opinión sobre la trama (finalmente la película no logra ni ser el resumen de lo leído) y que si algo no le gustaba de las películas de Hollywood era la “orgasmización” del sexo, es decir, que las escenas deberían terminar con gritos exacerbados y un alcance apoteósico del orgasmo.


Regresando a las 50 sombras (aunque también ví la película, lo confieso) refiriéndome al libro, la primera expresión que me produce es un “¡Ay ternurita!”,   me aventé casi 600 páginas de las fantasías ilimitadas de una clasemediera mujer de mediana edad, sentí volver a leer un cuento de cenicienta, con un actualizado príncipe azul, inexistente por definición. Y en voz alta sus más secretas indiscreciones y deseos. Anastasia Acero (Steel), una bella estudiante de literatura, muy leída (eso se valora mucho entre quienes devoran telenovelas y revistas del corazón), luchona que trabaja para pagar sus estudios que, en simbiosis con Kate, su compañera de departamento, puede sobrevivir, trabajando humildemente como ayudante en una ferretería (¿a qué hora leía todo lo que tenía que leer? Quizás por eso era vírgen). Conoce al multimillonario, dueño y líder de una exitosísima empresa (aunque nunca se aclara exactamente a qué se dedica), que tiene unos anormales ojos grises y cabello cobrizo alborotado, para hacer contraste de sus opciones le presenta a su otro prospecto: José un latino que en la película bien podría haber sido representado por Cheech Marin, (alguien que generalmente hace papeles de latino denostado o caricaturizado), donde no se valora que esté estudiando en una universidad de prestigio en Estados Unidos,  créanme que su calidad de estudiante per sé ya lo ubicaría como perseverante, cuyo actividad es una incipiente carrera de fotógrafo aficionado, con ese contraste, hasta el tímido hijo de los Clayton, dueños de la ferretería, parecería un mejor partido. En fin, igual que en Harry Potter donde el niño era el más grande de los magos sin saberlo, resulta que Anastasia posee una belleza que cautiva al príncipe más guapo, adinerado, negociante, pescador, planeador, conductor de helicópteros, prodigioso pianista, rodeado de espectaculares rubias que si les pide ponerse de alfombra, lo harían con todo gusto y profesionalismo. Con su séquito de sirvientes incondicionales de esos que sólo pueden ser personajes de cine, porque no duermen, no comen, no tienen familia, no tienen equipo de fútbol, ni religión, mucho menos vicios y que lo mismo van y compran ropa interior que salen a vender un auto, son guardaespaldas y van un paso adelante del amo, para llevarle el lujoso auto a cualquier parte del campo donde aterrice su planeador…. Pero el cuento de cenicienta se va pareciendo más a la bella y la bestia, donde él vive encerrado en su castillo, por lo menos del viernes en la noche a la mañana del lunes, haciendo bestialidades, permítase llamarle así a despersonalizar una mujer, hacerle firmar un contrato para que se rebaje a lo que él pida, a que sea su esclava sexual y mental, es decir que haga todo bien y de buenas, así la golpeen, la cuelguen la azoten, quemen o asfixien, siempre y cuando no intervengan niños ni animales (según los anexos del contrato). Y de entrada ella queda de acuerdo, previo regalo de unos libros incunables o primeras ediciones que se le ocurre donar a alguna fundación pero en realidad no lo hace, una Macbook y una Blackberry (el origen de la blackberry es esa bola metálica deforme que se ponía a los esclavos atados a un pie, para que pudieran desplazarse mínimamente, pero  sin poder huir), también recibe un automóvil Audi rojo, ascenso a primera clase en sus vuelos, etcétera, o sea la fantasía de la autora incluye no un encerrón tipo nueve semanas y media, sino más un asunto tipo Propuesta indecente, aquella película que nos enseñó que por un millón de dólares la mujer se va sin pensarlo mucho con Robert Redford, aunque se comentaba también en los años 90’s que con Robert Redford se hubieran ido aunque no estuviera el millón de por medio. Finalmente (no me importa contar el final), ella es azotada de forma que no se lo esperaba, el límite de dolor y humillación deja de ser compatible con el incipiente enamoramiento de ella, y el tal Señor Grey se lava las manos diciendo que él había advertido de lo peligroso que era. Ana sale como si al devolver los regalos y en cuanto se le borren los hematomas habrá recuperado su dignidad. Lo bueno de la película es que no reproduce el estilo narrativo verborréico de Anastasia que durante casi 600 páginas presenta su diálogo interno y repite hasta el cansancio detalles de sus amigos imaginarios, todo el tiempo se refiere a su diosa interior, la cual  supongo que la autora esperaba ver en la película como una campanita de Peter Pan, que se pone contenta, que se pone ceñuda (esa palabra si me la encontraba una vez más, hubiera quemado el ejemplar), habla de su subconsciente como otro homúnculo, qué es lo que estaría pensando, qué tan ofendido se sentiría, cómo se escondería debajo del sofá, y cientos de veces repite aquello de poner los ojos en blanco y morderse los labios en un interminable “me dice, le digo, me dice, le digo”. 



Damitas, si algo les puede dejar esta película además de no poner en venta ni bajo contrato su valía humana, es restarle paja a su discurso poder expresar sus ideas y estados emocionales en 100 palabras sustanciosas que de ellas no queden 50 sobras.



lunes, 9 de febrero de 2015

¿A qué edad conociste a tus padres?


Normalmente tengo que repetir dos veces esta pregunta o de plano, ponerme a explicarla con calma. Encierra toda una reflexión generacional, sobre los adultos de ayer y los de hoy. Esta pregunta se la he hecho a personas contemporáneas que tienen una edad ente los 42-47 años, que generalmente ya son padres también, aunque de no serlo, tienen experiencias cercanas como la der ser tíos (“Si Dios no te manda hijos, el diablo te manda sobrinos”, le dijeron a una muy querida amiga).

Vayamos al punto: conocer a tus padres no quiere decir que como naciste y ya estaban ahí, los conoces desde siempre, me refiero a aquel proceso que comúnmente llamado uso de razón, habla de capacidades mejor desarrolladas en el niño, tanto el habla, la memoria y el juicio. Es entonces que uno conoce a sus padres. Y ha coincidido que conocimos a nuestros padres cuando andaban en los treintas, desde 31 0 32 hasta 38-39.  Y los recordamos como aquellos adultos, hechos y derechos que llevaban mucho tiempo en un trabajo, que proveían todo lo necesario para un hogar, que ya no eran unos jovencitos, pues ya fuera simplemente correr o dominar un juguete, nuestras habilidades infantiles eran muy superiores, sin embargo, representaban al mismo tiempo una fortaleza, fuerza, estatura, resistencia y hasta capacidad de mantenerse despiertos hasta tarde que era la envidia de todo infante. Asunto más importante aún, era la sabiduría y la autoridad, así como la congruencia, pues duda que consultáramos, o nos la resolvían o nos ordenaban no andar preguntando precocidades.  (Ví algún post que decía “Le voy a preguntar a mi Mamá por el amor de mi vida, al fin que ella encuentra todo”). 

Cuando se le inquiere a un niño sobre las nociones del tiempo, éste dice que crece cada año, a veces cada mes nota sus cambios, se sabe otra persona al pasar de 4° a 5° de la escuela primaria, pero sobre sus padres, lo único que sabe es que ya no crecen, es decir, el tiempo ya no pasa por ellos, son sempiternos, cuando inició el mundo ya estaban y cuando nos vayamos, ahí estarán, más aún, ya estaban con la cana o arruga que demuestra su edad; y se visten exactamente como se vestían hace muchos años, ser Padre o Madre es concebido como un rol a desempeñar más duradero que las personas. Una vez un niño preguntó “¿Mami, antes de que tu nacieras quién era nuestra Mamá?

Esos padres descritos hoy son abuelos y bisabuelos, en el mejor de los casos o entrañables recuerdos, lo cual los eleva de sabios a santos.

Pero. ¿Y la generación siguiente?, ¿los que ahora somos padres o tíos a nuestros cuarenta y tantos de edad?, resulta que a diferencia, ni somos reconocidos como adultos hechos y derechos, ya no tenemos muchos años en el mismo trabajo, ahora resulta  se valora más la movilidad que la antigüedad en los mismos, ya no es suficiente el ingreso de una sola persona para proveer completo a un hogar, esta generación de padres se sigue creyendo que están jovencitos, y ésta es quizás la mayor diferencia con la generación anterior, pues creemos que seguimos corriendo como cuando jóvenes, que nuestras habilidad siguen intactas, y al contrario de la anterior, esta generación de padres, no representa fortaleza, fuerza, y escasamente congruencia. Aunque cada caso sea diferente, el número de divorcios se ha elevado, consecuentemente el número de parejas y familias reconstituidas, eso no está mal, es un derecho que hoy se ejerce y que antes no era frecuente ni aceptable. El problema es que hay una generación de padres con hijos adolescentes que parece que están en la misma etapa, conquistando, enamorando, haciendo citas, interminables citas, frecuentando hasta los mismos lugares para divertirse y aplaudiendo a las mismas bandas en conciertos. Créanme que los hijos no lo ven como un agradable acoplamiento ni como una disminución de la brecha generacional.

Y a tí ¿a qué edad te conocieron tus hijos?