jueves, 2 de junio de 2016

La mirada de Shania Twain


Nunca he ido a sus conciertos, pero escucho sus canciones, descargo sus videos, tengo en DVD alguna de sus exitosas presentaciones y tengo que decirlo, me gusta esa combinación refinada y actualizada de los instrumentos de cuerdas de la música country, llevados al pop y pop rock. Tampoco niego que sus videos, en particular “From This moment on”, pueden hacer que deje yo de hacer cualquier otra cosa por seguir cada paso, cada nota, cada gesto: el cabello recogido y una perla en la frente con vestido blanco aterciopelado, ceñido tanto como su piel a ese juvenil, simétrico y bello rostro, con una elegante orquesta al fondo dentro de un escenario totalmente blanco y luminoso es como la máxima expresión de estética para una canción de entrega, de cambio, toma de decisión, de declaración total de amor, ejecutada con una complejidad vocal que lo ponen entre mis videos favoritos, no sólo por la fantasía de ser a quien ella dirige tales promesas.

Disculpen los lectores si el tema no parece ir con la temática de este blog, siempre tendrán la opción de oprimir <ctrl-w> para no seguir leyendo.



fotogramas tomados de https://www.izlesene.com/video/shania-twain-from-this-moment-on/7833639

Shania Twain luego de ser una exitosa y juvenil cantante y alegre bailarina, que una vez en Acapulco me tocó ver una imitadora que ejecutaba una estudiada coreografía de “dont’ be stupid”, mientras que una de sus más reconocidas canciones era “Man!, I feel like a woman!”, tomada como emancipación light de la mujer de mediados de los años 90´s, porque se atrevía a esbozar y decir lo que ellas desean y como quieren ser entendidas, sin llegar a ser un himno, es mi segundo video oficial favorito, ella luce espectacular.

  
Ni modo, no puedo ocultar cuánto me gusta y disfruto su música complementada por lo que en los años 80’s llamábamos los videoclips y que gracias a los acervos digitales multimedia, son susceptibles de transportarnos a esos momentos representativos de nuestra cultura de masas y entretenimiento superficial. Como viaje en el tiempo, allí estará nuestra cantante favorita en su momento juvenil con su figura impecable y su hermoso y simétrico rostro. Sin embargo, las mismas redes sociales y acervos digitales nos permiten conocer el rostro actual de nuestros ídolos de juventud y me encuentro con una Shania Twain, madura y sonriente que fue portada de revista donde la felicitan por sus 50 años (en octubre de 2015) y si su historial mediático encanta, su rostro sin cirugías evidentes que luchan contra el tiempo, enamora. 

https://es.pinterest.com/pin/363806476129648020/

Me he decepcionado tantas veces al ver que los rasgos de una actriz o cantante de mi juventud hoy no son ni la máscara, ni la sombra de lo que fueron, o peor aún, se ven con el mismo rostro adolescente de hace 40 años (porque supieron escoger al cirujano plástico) créanme que una mujer madura que no representa su edad, representa una contagiosa falta de aceptación, de una lucha contra el tiempo que hasta ahora nadie ha ganado. Luchar para tratar de no aparentar la edad, es como querer conservar una vela o cirio de parafina, sólo si no es encendida se mantendrá en forma, aunque eso implique que no iluminó a nadie, que no cumplió ni con su objetivo primario. Ahora que si una vela de cera, que ilumina a los demás, tratas de que se mantenga en su forma, evitando que se deforme, inevitablemente te quemará las manos, irremediablemente dejará de iluminar como lo hacía.



Imagen tomada de http://www.stuff.co.nz/entertainment/music/68919925/shania-twain-thought-shed-never-sing-again



Por eso admiro la mirada de Shania Twain, a sus poco más de 50 años es una mujer que no trata de ocultar esas arrugas bajo los ojos, esas como cicatrices de guerra, esos ojos que ya no pueden tener la inocencia de una adolescente ni la vivacidad de una veinteañera, son ojos que representan edad acorde con el tiempo, madurez, obstáculos superados, penas granjeadas, kilometraje, horas de vuelo, triunfos y caídas, subidas y bajadas; orgullo y desdén a los complejos. Decepciones, un divorcio, cuidado de hijos, etcétera, este blog no llega a ser revista rosa para más detalles de su vida.


Shania Twain es mi ejemplo favorito, pero ojos así los he visto en muchas más mujeres, hermanas, compañeras de trabajo, amigas, escritoras, columnistas, prestadoras de servicios, y muchas más. Ojos con ojeras, cuya arruga se forma por dos fuerzas, la gravedad que lleva hacia abajo las miradas pero la otra fuerza es la sonrisa que empuja siempre hacia arriba.
Imagen tomada de http://pmchollywoodlife.files.wordpress.com/2013/05/shania-twain-billboards-20131.jpg?w=600



lunes, 30 de mayo de 2016

Saudade, soledad y desolación


Podría escribir las tres palabras más tristes esta tarde: Saudade, soledad y desolación. Pero así como ni las razones para la felicidad ni los placeres son los mismos para todas las personas, tampoco las tristezas. Si hubiera que organizarlas de mayor a menor, en cuanto a su contenido de tristeza, su orden sería desolación, soledad y saudade.

Desolación, no puede haber algo peor que la soledad no pedida, que la voz no escuchada y que la invisibilidad de la existencia propia. Yo nunca estudié etimologías, eso lo veían las Prepas de la UNAM y yo me fui al sistema CCH, orientado a la Estadística, Cibernética y Psicología, no porque tuviera clarísimo a lo que me iba a dedicar, sino por todo lo contrario, pero esa es otra historia, el hecho es que nunca tuve la clase etimologías y esos vacíos de conocimiento los llena uno con invenciones o explicaciones silvestres, y esa me la había inventado desde la niñez: para mí la desolación, era algo más que la soledad, era el prefijo “des” relacionado con el astro “sol”, algo así como lo opuesto de insolación. Por eso tan lejano a la alegría y la iluminación, crecí con ese concepto de la desolación, cuando tu aflicción es tal que ni el sol te calienta, es más que hasta el sol te niega sus rayos. Sólo, a oscuras, con frío y sin quien te vea ni escuche, es el extremo de la destrucción. Esta palabra me desmoronaba siempre la pirámide de Maslow, sobre necesidades primarias como respirar y comer, creo que evitar la desolación se antepone a ellas.
Y así como dicen nuestros refranes y dichos, a partir del sentido común, ante la desolación no hay más que verbalizar “no se la deseo ni a mi peor enemigo” o un supersticioso “Dios me libre” cuando la palabra es invocada.

Soledad:
Por su parte la palabra soledad, así sin apellidos, tiene cierta salvedad, estar solo se da en lapsos, estar solo no necesariamente es porque nadie te ve ni escucha, hay quien niega la palabra en el entendido que si alguien piensa en ti, ni siquiera es real tu soledad. Para quienes nacimos y crecimos en familias numerosas, dentro de generaciones multitudinarias y en un mundo de masas, más que de individualidades, la soledad tiene su lado positivo, solaz, relajante y perseverante. Lograr un espacio y tiempo consigo mismo, se convierte en un remanso de paz y desintoxicación de la gente, los acompañantes elegidos y los incidentales, circunstanciales y coincidentes. La soledad entonces, permite esa recarga de energía, ese alto en el camino, oportunidad de auto evaluación, de replanteamientos y quizás también algo de contemplación: poner la mente en blanco, si se tiene entrenamiento en meditación, aún mejor.
La soledad para quienes niegan su existencia, no es vacío,  está llena de recuerdos, voces, imágenes, emociones, de las personas cercanas y no, de los afectos, deferencias, envidias y molestias de las que uno es receptor. Estar solo es estar con cada una de las personas que conocemos, como congelar el tiempo y visualizarla sin movimiento, con calma y aguda observación. El valor máximo de la soledad es poder llegar a esa visualización de uno mismo, enfrentar los demonios internos, el fuego y hielo que conviven en cada persona. Ya lo he dicho antes, hay personas que deben tener la televisión, tablet o radio encendidos todo el tiempo ante la ausencia de diálogo interno.


Saudade.
Para mí la palabra nostalgia por sí sola ya es hermosa, si logra uno deshacerse de las voces externas e internas que intentar reprimirla, estar nostálgico es un estado producido por elevar a la superficie recuerdos, re-elaborarlos y armar una nueva historia, fiel o no al momento vivido, pero historia al fin, constituida con retazos de buenos, malos, tristes, alegres, emocionantes momentos del pasado. Estar nostálgico es una señal de poseer tesoros y desenterrarlos de vez en cuando para darles brillo y convencerse de la fortuna propia.

Pero saudade, es palabra de origen portugués, que nadie se ha puesto de acuerdo en darle traducción única, implica no sólo la tristeza de los momentos que se han ido y no regresarán, sino también del gozo de poseerlos, o no, aún con la soledad como ingredientes, la melancolía, la pérdida de un objeto, el deseo de regresar al lugar de origen y la búsqueda de algo desconocido que se siente como necesario. La desolación y la soledad pueden parecer circunstanciales, involuntarias y hasta penitentes, pero saudade, es más como una emoción profunda que se lleva a todas partes, pero se elige el momento de que se manifieste, no como una tristeza o depresión por estar incompleto, más como un reconocimiento de que se puede alcanzar un estado más elevado, más evolucionado, aunque duela dejar estadios inferiores.

Imagen de escultura de Ron Mueck, tomada de http://davidhuerta.typepad.com/blog/2011/08/the-art-of-ron-mueck-sculptor.html


Podría escribir las tres palabras más tristes esta nublada tarde, pero podría también reconocerme en mis acciones, decisiones, circunstancias, luchas, privilegios, gozo y sufrimientos pasados, para destilar el ser evolucionado que se desdibuja en mi futuro inmediato, que al fin de cuentas será el futuro de mediano y largo plazo. El ser que surge no por generación espontánea sino como sublimado de su experiencia y afrontamiento de la realidad.





sábado, 14 de mayo de 2016

Un día antes

Hay cosas que uno no debe buscar porque corre el riesgo de encontrar. Una página de Internet dijo que mi día final es mañana, no pondré la liga, ni daré más pistas sobre el enlace, eso es lo de menos.

El plan de vida y carrera, que tantas veces tenemos que elaborar, normalmente no contiene un plan B, habla bien de uno ante el reclutador tener sueños y que esos sueños tengan fecha para que sean plasmados como metas y que podamos responder cómo nos vemos dentro de cinco años, dentro de diez años y qué estamos haciendo hoy para llegar hasta allí, a mayor estructura y planeación uno tiene más puntos y hasta se vuelve confiable para un trabajo.

Pero un plan de vida y carrera se convertiría en un dogma o en una cuestión de fe, si no contemplamos que se puede planear y garantizar la carrera más no la vida, que uno puede programar su retiro o jubilación mas no su deceso.

Existe una tendencia publicitaria para que hagas, adquieras o conozcas 10 cosas antes de morir, las 10 películas que debes ver antes de morir, los 10 destinos turísticos que debes conocer antes de morir, los 10 libros que debes leer antes de morir, etcétera. Pero es algo tan lejano, tan improbable y remoto que podemos estar de acuerdo en que se deben conocer esos destinos turísticos, pero no contemplamos ese viaje para este año, ni para los próximos cinco años, ni para la siguiente década, seguimos viendo la vida como algo casi infinito.

Que soy muy sugestionable, me lo han dicho varias veces, y que mi memoria no me ayuda, o mejor dicho el olvido no se me da tan fácil. En la década de los 70’s había un programa de televisión llamado el túnel del tiempo, y cierta vez que los protagonistas viajaron al futuro tenían que resolver el asunto de que se terminaba el oxígeno un 18 de octubre de 1982 en el planeta tierra, no recuerdo el desenlace de esa ficción, pero lo que sí recuerdo es que viví pendiente de esa fecha, hasta que me dije, hoy es el día, hoy se termina el oxígeno en el planeta. Como es obvio no ocurrió así, pero hace unos meses que encontré que mi fecha de defunción es el día de mañana traté de olvidarla sin darle mayor importancia, pero la memoria no es exactamente como una carpeta que se elimina del disco y luego de vaciar la papelera de reciclaje no que da huella ( que no y que no). Sino que se enlaza a estados emocionales y circunstancias que le dan claves para hacerlos presentes de nuevo y ahí está, la fecha no se me ha borrado. ¿Recuerdan el zumo de melocotón? (http://jesusorduna.blogspot.mx/2015/06/zumo-de-melocoton-refresco-de-memoria.html)

Dicen también que cuando te vas a morir pasa por tu mente toda tu vida como una película de alta velocidad, yo creo que las próximas doce horas podría estar avanzando en la película de mi vida a toda velocidad y no llegaría aún al festival del kinder donde hice un baile para el día de las madres…. Hay quien dice también que cuando te acercas a ese momento te da una lucidez e iluminación y te pones a arreglar asuntos pendientes, a prodigar disculpas atoradas, a expulsar resentimientos añejos, a preparar un camino de paz.


Y finalmente están todas esas reflexiones a partir de la cuestión, ¿qué harías si supieras que hoy es tu último día? Mismas que siempre me han causado risa, porque hay quien dice, viajaría a donde siempre tuve ganas de viajar….( mi vuelo sería de más de 9 horas, más cuatro en el aeropuerto, ya no), abrazaría a todos los seres queridos (y seguramente todos van a estar ahí para que los abraces hoy que se antoja ¿no?), me enamoraría sin límites… (Ajá en menos de 24 horas), dejaría un mensaje de paz y amor para la humanidad (pudiste hacerlo durante todos estos años y lo postergaste).

El asunto es más sencillo, si ese día llega, lo único que hice un día antes fue darme un baño y beber un vaso de agua antes de irme a dormir, no vaya siendo que nada pase y el lunes tenga que presentarme a trabajar sin haber descansado lo suficientemente….. en paz.


martes, 3 de mayo de 2016

Doppelgänger

En la escuela primara de Copilco, donde me tocó ir por las tardes, pero me regresaba solitariamente a casa, casi a obscuras, a eso de los 8 años. Una señora me toma por el hombro y me dice, tu mamá dijo que te regreses conmigo, te voy a llevar junto con tus primos. Mientras la señora reunía a los demás supuestos primos, que incluso le daban su mochila para que ella las llevara, caminé y me mimeticé entre la multitud de alumnos que a esa hora inundábamos la calle y gracias a que todos llevábamos el uniforme, la señora ya no me vio. Hoy día, las circunstancias apuntarían temerosamente a un intento de secuestro o rapto, pero a mediados de los años 70, esa posibilidad no nos pasaba por la cabeza. Lo más terrorífico era el “robachicos”, pero la leyenda lo pintaba como un desarrapado, huidizo y hasta encorvado hombre con un costal (donde cabían niños). Así que desde aquellos años hasta este momento que retomo el recuerdo, no se trató más que de una confusión, la señora estaba segura que yo era otro niño. Ya en casa le comenté a mi Mamá y con la tranquilidad de quien le mueve a la olla con atole de maizena anticipando la cena, me dijo “acuérdate que todos tenemos un doble y que en el mundo hasta siete puede haber”, esa señora ha de ser de una colonia vecina y te confundió con tu doble.

¿De dónde saco mi Madre esa idea?, no lo sé, ella fue educada por monjas, cuando se quedó sin sus papás en el norteño estado de Sonora, aveces con toda normalidad emitía ese tipo de teorías y si yo le cuestionaba dónde se originaban, tenía una fabulosa respuesta, que ningún científico será jamás era capaz de rebatir: son creencias, hijo, creencias.

Y las creencias no son otra cosa que pensamientos implantados que tienen el valor de la verdad y que proviniendo o no de la fe, son incuestionables y más que eso, son explicativas y hasta condescendientes ante lo complejo.

En la secundaria, muchas veces me dijeron Alejandro, me llamo Jesús, afirmaba yo, sin molestarme. Entonces ¿no tienes un hermano que se llama Alejandro? – yo repasaba mentalmente los nombres de todos mis hermanos y les aseguraba que no. Es que eres igualito a un Alejandro que conocí. El narcicismo y la inmadurez, de la adolescencia me explicaban que fue el pretexto de esa compañera para iniciar una conversación.

Nunca llevé un registro de cuántas veces me ocurrió, pero en el autobús, muchas veces había quien me saludaba de lejos, con la calidez de quien saluda a quien ve a diario. En mi primer trabajo una Secretaría que me triplicaba la edad, se me quedaba viendo y me decía que era idéntico a un novio que tuvo de joven. En el cine del CUC, una vez un sacerdote me preguntó mi apellido y me dijo que era yo muy parecido a un fraile de principios de siglo (del siglo pasado) en España, que lo investigara para que viera el parecido. No había Wikipedia entonces y ahora que hay no me he puesto a buscarlo aún.  Una vez que regresaba de la Ciudad de Puebla y la fila de autos y camiones para pagar la caseta de peaje era enorme, tomé la decisión de ir hasta la que estaba cerrada y dije, si todos van a esperar la larga fila, dará igual que espere yo a que llegue un operador y me cobre. Sin embargo, se acercó un policía con un mayor grado al de tránsito, no sé distinguir entre grados militares ni policiales, pero los uniformes y distintivos eran evidentes, entonces levantó la pluma manualmente y me dijo, ya sabíamos que venía, pase usted Licenciado. Y pasé sin pagar, agradecí y le extrañó, como que a quien esperaban ni gracias decía. Por supuesto ya no me detuve a preguntar si me estaban confundiendo ni con quien.

Otro tipo de confusiones menos agradables me suceden como aquella vez que buscaba yo una película en un macro video centro, y pasó detrás de mío un jóven y me dá un golpe en la nuca con el videocasete que traía en la mano y me dice “ya la encontré ya vámonos we…”, me hubiera dado mucha risa la confusión pero el golpe en la nuca me borró toda risa y le eché esa mirada de “¿Qué necesidad tienes de ver con un solo ojo el VHS que llevas?”, -discúlpeme es que es igualito a mi primo, creí que….

Anécdotas por el estilo me han sucedido en diferentes momentos y en variadas circunstancias, sé que no me suceden sólo a mí, pero nunca dejo de pensar en la creencia de que todos tenemos un doble, al fin de cuentas un pensamiento así implantado ya no te lo quitas jamás.

Pero a ahora con las redes sociales y con las búsquedas por imágenes que permiten algunos buscadores, basta un rato de ocio para localizar personas similares al menos en apariencia. Y ahí estaba google no entre los primeros, sino en los 20 siguientes resultados, el parecido es impresionante, la mente comienza con confusiones del tipo “esa foto no recuerdo cuándo me la tomé”, y con los resultados en caché (es decir almacenados por otros buscadores, no necesariamente porque tengas acceso a dicha información), dejaba ver que su fecha de nacimiento también era 13 de junio, el año ya no se mostraba. Muchas veces creí que mi fecha de nacimiento no era del todo común, una compañera y tocaya en la secundaria, una estudiante que fue mi alumna en la universidad, y al menos dos amistades que me decía que no se les olvidaba mi fecha de cumpleaños porque era también la de otro gran amigo o de su tía favorita, y hace menos de un lustro una diseñadora gráfica que trabajó en mi equipo y que por primera vez hicimos un festejo por cumpleaños doble en la oficina. Así que puedo seguir contando con los dedos de una mano a quienes han nacido el mismo día que yo, ni siquiera el mismo año, sólo el mismo día.


La creencia que mi Mamá implantó queriendo o sin querer, ha sido utilizada para libros películas, cuentos, y dentro de las nomenclaturas que se le han dado, la más popular en alemán y le llaman doppelgänger (el doble andante), la era digital que permite búsquedas y aporta resultados inesperados, ha creado también la moda de los cazadores de doppelgänger, al grado de crear servicios que cobran por buscar el tuyo.


Yo ya no quise investigar más a mi doppelgänger, por muy curioso que parezca, no es banal la experiencia de encontrarte con tu similar, tener una vista de cómo los demás te ven, ver que otra persona proyecta lo mismo que tú, es como ver desmoronarse aquello que has forjado como identidad y unicidad. Afortunadamente revisar la imagen que más has visto en la vida (la propia) te da una pericia capaz de discriminar los más insignificantes detalles, por ejemplo, cuando estaba en la secundaria hacíamos un juego de pegarse un papelito en la frente, yo levantaba las cejas y se hacían surcos tan pronunciados que el papelito caía, luego aprendí que el rostro se modela gracias a los gestos que uno hace frecuentemente y desde entonces he sido más sutil para levantar las cejas, eso no lo hizo mi doppelgänger, a él se le ven esos surcos, ahora arrugas en la frente. Otra diferencia, gracias a las cámaras frontales de los teléfonos celulares, esas que sirven para tomar las selfies, noté que cuando sonrío, no soy tan simétrico como esperaría, el espejo no me lo dejaba saber, pero al ver las selfies, es imperdible, la orientación hacia un lado de la sonrisa, cosa que no sucede en mi doppelgänger y la ubicación de mis lunares, uno debajo del ojo izquierdo y otro a mitad de la nariz.


 Esos no los tiene doppelgänger. Mi unicidad está a salvo.

Salvo que meses después hice la misma búsqueda por imagen y aparecen otros seis similares.

viernes, 22 de abril de 2016

ReDesEencuentros

Hace ya tiempo que escribí sobre las bondades de las redes sociales (http://jesusorduna.blogspot.mx/2011/12/redes-sociales-malbenditas.html) y cómo la tecnología no es la culpable del uso que se les da. Por otro lado, me ha gustado jugar con los tiempos y con la deuda que tiene con nosotros la ciencia, en comparación con la ciencia ficción: los viajes en el tiempo (http://jesusorduna.blogspot.mx/2014/08/el-futuro-alcanzado-por-el-presente-lo.html) y ahora me sucede que muy recientemente he sido integrado a dos grupos en WhatsApp, uno de mis compañeros de la secundaria y otro de mis compañeros del bachillerato, no como comunidades ni asociaciones de ex alumnos, sino grupos de conversación de quienes éramos cercanos, de quienes compartimos, salón de clase, festejos, celebraciones, conmemoración de eventos patrios, deportivos, paseos, tareas en equipo, viajes y más.

Recibir noticias de mis compañeros de la secundaria, ahora que estamos cercanos a los 50 de edad, siento que es como trabajo de arqueología, de aquellos que no necesitan cavar kilómetros de subsuelo, sino los que toman una brocha suave y sacuden el polvo que cubre las piezas interesantes y las rescatan para valorar a partir de la pátina la antigüedad y hacerse una idea de cómo fueron en su esplendor. A diferencia de los reencuentros que se daban en otra época, sólo hasta el día del evento podía conocerse cómo se ve actualmente una persona, cuánto ha cambiado, cuánto se parece a sí mismo y cuánto se ha alejado de lo que esperábamos.

Los recuerdos de las personas con quienes convivimos, se eliminan de forma similar a como lo hace la enfermedad de Alzheimer, se pierden los recuerdos más recientes, se eliminan poco a poco los más cercanos y van quedando con mucha mayor claridad los recuerdos más antiguos. Pertenecer en esta  vida a tantos grupos y sus reclamos de filiaciones, ha hecho que se me hayan vuelto volátiles los recuerdos del grupo de postgrado, más lejanos los de la licenciatura y más vívidos los del bachillerato y secundaria. No puedo restarle méritos a las emociones asociadas a la memoria. Así que ahora que volvemos a conversar, parece que nos hemos dejado de ver sólo unos meses y no sólo eso, parece también que queremos ver a los compañeros de bachillerato como si no hubieran pasado por la licenciatura y vemos a los de secundaria como si hasta ese grado llegaron.

En el grupo del bachillerato, tenemos conversaciones por WhatsApp de cómo era nuestro colegio, de los eventos culturales en los que participamos, de los amigos en común de los que hemos perdido la pista, de los paseos, fiestas y viajes que compartimos. Sucede que en particular en mi grupo cercano de amigos, uno de nosotros venía de una ciudad con playa y durante los tres años que estudiamos juntos, nos invitaba a que pasáramos las vacaciones allá. Fue sólo hasta que terminamos los estudios que estábamos alrededor de la mayoría de edad, que organizamos la ida, misma que se repitió al menos por cuatro años más: tomar el autobús hacia la playa la mañana siguiente a la cena de navidad en familia, y regresar exactamente el día 31 de diciembre para la cena de año nuevo cada quien con su familia, durante esos años, fue quizás la mejor semana que pasábamos del año. Lo que consolidaba además una amistad que estaría a prueba del tiempo, de los matrimonios, divorcios, hijos, nietos, desarrollos profesionales y la distancia. Algunos nos frecuentábamos, algunos estuvimos en la fiesta, boda, nacimiento, graduación, funeral y otros como abducidos por extraterrestres no pudimos o no quisimos seguirles el rastro. Pero ahora que se forma de nuevo el grupo, charlamos, nos saludamos, enviamos la imagen de buenos días, de buenas noches y como nunca antes, las redes sociales nos dan la oportunidad de decirnos buenas noches, descansen compañeros. Este grupo lleva apenas una semana y ya hemos compartido decenas de fotos y recuerdos, ni tiempo hemos tenido de preguntar o aclarar si los que están ahí se casaron, o de los que sabíamos que sí, si perduraron, si teníamos idea de la carrera que escogieron para la universidad, saber si la concluyeron si trabajan en su área, número de hijos y sus edades, dónde viven ahora. Todo eso saldrá en las conversaciones, por lo pronto estamos en el encantamiento de volver reencontrarnos.




A diferencia de amigos de Licenciatura y de Posgrado, por haberlos conocido ahí, los imaginamos trabajando, produciendo, escribiendo, asesorando, con menos tiempo para charlar sobre el clima y el día de la semana. Tengo muy presente un compañero de la licenciatura, del que su esposa me pidió teléfono, correo, Facebook, porque sabía que éramos amigos, nos saludamos, nos actualizamos en qué trabaja cada quien, número de hijos, domicilio actual, a quienes hemos visto de la carrera y la promesa de estar en contacto, no duramos ni dos semanas como contactos en Facebook, un recorrido por su muro, un recorrido por el mío, ningún mensaje y luego eliminarse de contactos. La edad, la formación, la incomodidad de hablar de posibles indiscreciones de aquella edad ahora frente a nuestras familias, no sé, un día abrí mi Facebook y no aparecía en mis contactos, y él debe haber pensado lo mismo, como haya sido, no seguimos la comunicación: Red-desencuentro.

Y se abre el grupo de la secundaria, qué éramos si no, semi niños asustados mirando a la gente cuando nos conocimos, algunos mantuvieron contacto, algunos recientemente se habían encontrado, algunos se saludaban de lejos en el bachillerato o la universidad, pues en esta metrópolis o megalópolis, es difícil tener encuentros por coincidencia en la calle. Pero ahora con el grupo creado y la permanencia que caracteriza a WhatsApp, como si estuviéramos conectados las 24 horas y disponibles para revivir anécdotas de infancia y adolescencia, se ha dado un fervor por reencontrarnos, ya tenemos cita para este fin de semana en un restaurante, hemos confirmado un gran número de compañeros y ahí estaremos como si el túnel en el tiempo nos permitiera correr una cortina y ver a aquellos adolescentes ahora que han dejado la mochila de cuadernos a la espalda y no traen el uniforme con camisa blanca. Parte de lo interesante es qué tanto te alejaste de tus expectativas y de las expectativas que sembraste en los demás. Si el muchacho fortachón siguió creciendo al ritmo que lo hizo esos tres años, hoy debería medir más de dos metros, si la chica bonita y popular lo siguió siendo y como no fue Miss Universo porque nos hubiéramos enterado, qué tan lejos quedó, quién fue el afortunado al que envidiamos todos los del grupo y toda la generación, para haberse emparejado con ella. Y qué tal la compañera que vivía riéndose y haciendo reír, ¿acaso alguna vez formó una familia y educó a sus hijos con firmeza?, el niño que era un genio y admirado por sus calificaciones en el cuadro de honor, sabemos que no se ha ganado el premio Nobel, pero que diga cómo explotó sus cualidades, y aquel que cantaba, tocaba instrumentos, bailaba y hasta escribía poesía, ¿seguirá en ese camino?, qué tal aquella compañera de bajo perfil que no sobresalía en el cuadro de honor, pero tampoco reprobaba, hoy es una reconocida académica con publicaciones y reconocimientos en el extranjero.

Me pregunto qué tanto nos sentaremos a la mesa dejando los prejuicios en el perchero.  Qué tantos espacios hemos dejado como Oasis en nuestro pasado a los que podemos regresar e incluso, tener invitados (http://jesusorduna.blogspot.mx/2016/01/oasis-en-el-tiempo.html)  


Algunas respuestas las tendré el fin de semana, por ahora preparo las fotos y recuerdos de la secundaria que aún persistan para llevarlos y compartir emociones. Comprobar si el título de este texto tiene bien puesto el espacio en Redes Encuentros o debió llamarse Red desencuentros.




jueves, 10 de marzo de 2016

Paradoja del Internet Empresarial/Institucional libre


Un día el internet, además de ser herramienta de trabajo, se convirtió en fuente de entretenimiento y ciber-convivencia social. Se ha abaratado su costo, pero ha aumentado su consumo.

¿Qué hacer con el uso de internet con los trabajadores de una empresa o institución?
Me ha tocado utilizar el servicio de internet en diversos escenarios, en Institución educativa, en organismo gremial, en empresas, en el hogar, en sitios de acceso libre, hoteles, aeropuertos, cafeterías y en trayectos en movimiento, en Macro computadoras, en terminales tontas, en computadoras de escritorio, en dispositivos móviles como los asistentes digitales personales (PDA o palm), en Laptops, tabletas, teléfonos inteligentes y televisiones con acceso, cada vez en muchos dispositivos más, como refrigeradores y porteros automáticos. Accesos alámbricos e inalámbricos, en fin. Lo considero herramienta útil y ventana al entretenimiento también.




El lugar donde más se utiliza el internet es el trabajo, y lo he usado desde correo electrónico de texto plano, en los años 90 del siglo pasado, así como para aplicaciones multimedia, y luego sistemas para captura e informes que están disponibles las 24 horas desde cualquier lugar del mundo.

A la par de aplicaciones de trabajo, la evolución del correo electrónico, a los sistemas de mensajería en línea o en tiempo real, como en los viejos años el ICQ (I seek you), Salones de chat, el Messenger de MSN, los de Yahoo y Google, entre otros menos populares, empezaron a consumir tiempo de trabajo. En un principio también derroche de recursos, pues el internet tenía costo, mi primer cajita de internet fui a comprarla a Sanborns y era servicio de DataNet, una cajita azul que contenía un diskette y un instructivo, previa instalación de un módem y conectado a una línea telefónica, me permitía conexiones de hasta 37 bps, (baudios por segundo) hoy un paquete de acceso a internet lento, da por lo menos 10 GB (10 millones de baudios por segundo). En otro momento teníamos contratado un servicio de acceso a internet con Infosel, que siendo su especialidad la venta de bases de datos, tuvo la ocurrencia de ofrecer acceso a internet, además del pago mensual, nos llegaban sobre costos por haber usado minutos de más en el paquete contratado, así que usar internet en esos planes, era como un teléfono celular en plan de prepago, si alargas la conversación se te podía cortar por falta de saldo. Tiempo después la única compañía de telefonía, ofrecía el servicio de acceso, cuya calidad ni era prodigiosa ni infinita, pero era lo que había y pagábamos por cuentas de Prodigy e infinitum. Así colocamos a nuestro hombre más rico del mundo en las listas de Forbes.

Hoy lo común es tener internet de banda ancha y acceso ilimitado, ya podemos dejar conectada la Tablet, el Smartphone, la laptop, la televisión, las cámaras de vigilancia y demás dispositivos, el costo afortunadamente no se cobra por cantidad de bits y bytes. Pero finalmente se paga. Y las aplicaciones no son de texto plano como el correo básico de los años 90’s, sino multimedia y video de alta calidad, ya sin utilizar la línea telefónica, ni siquiera el cobre del cableado, sino la infraestructura de fibra óptica. La preocupación de las empresas e instituciones ya no es por el costo del uso para entretenimiento del internet, sino por la distracción que representa para sus trabajadores y empleados.

Esta paradoja, se da porque hoy que contamos con una herramienta poderosísima, se tiene que cuidar su utilización.  Y yo veo dos formas de afrontarlo: una basada en el control y la segunda basada en la educación.

Administración del internet por control

Actualmente me toca vivir una política que intenta controlar el uso de internet, la Institución tiene mediante carísimo contrato a una empresa que aporta el acceso a internet y que ofrece gestionarlo para su mejor uso. La política de control es que se limita el acceso a aplicaciones que puedan parecer de esparcimiento o diversión, con medidas coercitivas y con amenazas de monitoreo. Mediante el bloqueo de las principales páginas de redes sociales, streaming, compras en línea y de juegos.
Una política así genera cierta irritación, manda el mensaje de inmadurez al trabajador y lo reta a buscar opciones, una de ellas el (filter avoiding) programas que esquivan el filtro institucional y que aparentan dar un servicio abierto de internet, pero también abren las puertas que el filtro quería cerrar a software malicioso, virus, robo de identidad, hackeo y crackeo de sistemas. Otra opción es llevar a la oficina equipos personales con software instalado o con acceso inalámbrico que al combinarse con los equipos de uso institucional, echan abajo las políticas de buen uso de la red.
Basados en la desconfianza al trabajador, se busca encasillarlo a usar cada vez menos aplicaciones y a reducir la megaestructura de servicios informáticos a un correo electrónico de texto plano como el descrito para los años 90’s.
Intentar bloquear las aplicaciones de compras y entretenimiento, es tan inocente como creer que la industria de venta de contenidos nunca evoluciona, prácticamente diario existen nuevas aplicaciones que cambian de dirección electrónica de IP o de puertos por los que se comunica. Así que la página bloqueada un día, puede estar disponible al día siguiente, en una interminable persecución de gato y ratón. Frecuentemente al intentar bloquear el acceso a componentes de páginas prohibidas, se bloquean elementos de aplicaciones necesarias y el trabajado se queda con una herramienta limitada.
Surgen otro tipo de incongruencias, como que la Institución tiene cuenta y manda mensajes por las principales redes sociales, pero como tiene el acceso limitado, no pueden leerse. La empresa que ofrece el servicio de acceso a internet debe estar gozando las enormes ganancias, por el juego de bloquear, desbloquear, limitar ancho de banda, cobrar por mayor consumo con software que triangula la información y por los informes que genera por el monitoreo del uso de internet.
Casualmente no ha implementado acciones como desconectar después de 10 minutos un equipo que sólo está en redes sociales, o enviar mensaje a la pantalla cuando el video o audio que se está descargando no es de uso institucional. O generar un reporte a recursos humanos, sobre cierto trabajador cuyo equipo se ha utilizado sólo para entretenimiento, que disculpen los “godinez”, pero si no tienen otra cosa qué hacer, que sean reubicados o capacitados para otras tareas (el contexto es una institución de alcance nacional).

Administración del internet mediante la educación

La novedad que causa un acceso libre a internet, decrece en poco tiempo. Pero si al trabajador se le responsabiliza del uso que le dará, teniendo como recompensa el uso ilimitado de la herramienta, se puede llegar a un uso adecuado, moderado y efectivo del internet.

Hace cerca de 15 años así se me entregó una responsiva del uso de internet, sólo decía, que no estaba permitido su uso para pornografía, terrorismo o entretenimiento, que la institución se deslindaba del uso y que yo era el responsable de su uso. Y aunque no estaba la tentación de Youtube, Facebook, Twitter ni similares, uno se dedicaba a trabajar y si había que consultar un video sobre cómo instalar un programa, desarmar un equipo o un leccionario sobre la nueva ley, el internet lo permitía sin problemas. Si entre esos videos de capacitación o de couching, se colaba alguno de música o comedia, no pasaba a mayores, simplemente no era significativo su uso, se sentía el compromiso de cerrarlo y ya. Educar en el uso de las nuevas tecnologías, tampoco es lo opuesto a monitorear o retroalimentar sobre el uso que se hace del servicio. De forma similar, nuestros teléfonos no tenían un candado para usar larga distancia, anotábamos en una pequeña bitácora las llamadas que se hacían y que tenían que ver con el trabajo, cuando llegaban a aparecer llamadas distintas y nadie se responsabilizaba, nos dividíamos el costo y cooperábamos en partes iguales, no era un ambiente de desconfianza, sino de reparar la omisión de registrar la llamada por alguno de nosotros. Todos estábamos enterados de la llamada y el costo, así que no había necesidad de estar haciendo mal uso de las llamadas de larga distancia.
Al contar con un sistema de monitoreo, se puede fácilmente identificar el equipo y la aplicación que tuvo un tráfico inusual de datos, así que se le comunica al trabajador.
Estoy seguro de que una cultura de respeto, se puede conformar sin medidas coercitivas ni irritación del personal, entendiendo que cada vez más tendrá que hacer operaciones bancarías y compras on line, en lugar de abandonar por horas la oficina.

Las organizaciones también maduran y se adaptan a las nuevas tecnologías, aunque el costo sea un periodo de aprendizaje y adaptación.

martes, 8 de marzo de 2016

Día Internacional de la Mujer y el PUEG

Entre mayo y junio de 1990, se celebró el Magno Congreso Universitario de la UNAM, donde después de una Huelga, se había convenido, discutir la estructura de la Mayor Universidad del País y transformarla para su futuro (nuestro futuro). Me referiré ahora sólo a la anécdota que tiene que ver con el día Internacional de la Mujer. Yo era el representante de la los estudiantes de licenciatura de mi Facultad y me tocó estar en las discusiones para transformarla.


Una propuesta que esperaban fuera por consenso, era la Creación del Programa de Estudios de la Mujer, pero no fue así, hubo dos votos en contra, el del director de la Facultad de Odontología y el del estudiante de la Facultad de Psicología (yo), los medios y las críticas se fueron contra El director de esa facultad, pero mi posición ya en ese entonces era que no deberían las intenciones de reivindicar, superar y lograr la equidad entre hombre y mujeres dirigirse con hacia uno sólo de los géneros. No tuve muchas oportunidades de expresar mi argumento, pero yo sabía que un día tendría un blog en el que me podría expresar libremente, así tuviera que pasar un cuarto de siglo para hacerlo.  El tiempo me daría la razón, y no tan tarde: en 1992, la UNAM creó su Programa Universitario de Estudios de Género, que en la Misión tiene “.. contribuir al conocimiento y transformación de la relación entre hombres y mujeres, a través de estrategias y propuestas académicas que atiendan a las demandas y problemáticas sociales desde una perspectiva multidisciplinar, promoviendo la construcción de la equidad y la democracia de género. Vincula los esfuerzos intelectuales, metodológicos y técnicos de personas y grupos que trabajan desde la perspectiva de género, dentro y fuera de la UNAM. Fomenta el más alto nivel académico en la investigación, docencia, extensión y difusión de la cultura.  (http://www.pueg.unam.mx/index.php)



Así que este 8 de marzo, en lugar de una malentendida felicitación a las mujeres, prefiero recordar, que el trabajo no es sólo por ellas, es por la equidad y democracia de género.